La última voluntad de Peret

COMPARTIR

Cuando Peret apuraba sus días en la Clínica Quirón de Barcelona, una idea no le dejaba descansar. A Pedro Pubill Calaf «Peret» (Mataró, 1935-Barcelona, 2014) le dolía en el alma que se discutiera quién había inventado rumba catalana y que algunas voces apuntasen a Antonio González, «El Pescadilla», que, aunque se hizo más famoso al final de su vida por ser esposo de Lola Flores, en los años 50 había sido un artista reconocido. Peret llevaba esa hemorragia, quizá, desde que incluso el ayuntamiento de Barcelona colocase una placa en la vivienda donde nació El Pescadilla con la inscripción que señala al lugar de nacimiento del «padre de la rumba catalana». Así que el creador de «Borriquito como tú» llevaba tiempo dándole vueltas y recopilando material que demostrase su inventiva. En sus últimos días, no quiso que la documentación que había recopilado se perdiese y le pidió a Santa Salvat, su nieta, que lo custodiara. «Nunca me dijo lo que quería que hiciésemos con él, pero yo lo sé. Nos propusimos hacer un documental sobre su vida y el nacimiento de la auténtica rumba catalana», explica Salvat de un trabajo, «Yo soy la rumba», que entra de lleno en la polémica y se asoma a la vida de un hombre único.

«Tras la muerte de mi abuelo, la polémica aumentó. Empezaron a salir muchos padres de la rumba, pero lo cierto es que en esa época nadie hacía lo que mi abuelo», dice Salvat. Seguramente el origen de la discusión está en un problema de conceptos. «Existía una rumba flamenca anterior, conocida por todos. Pero la rumba catalana es la que mezcla esa raíz anterior con el rock y el mambo. Y por tanto surgió en los años 50, y no antes, porque el rock no existía. Así que la teoría de que el inventor de la rumba catalana fue el padre de El Pescadilla es simplemente imposible», explica Salvat. Las coordenadas están claras: ciudad de Barcelona, finales de los 50. Pero la cuestión es cómo probar quién fue primero en una tradición oral y arrabalera como es el caso de la rumba. «Cuando me propusieron hacer la película, tengo que confesar que yo no estaba informada sobre la rumba –dice Paloma Zapata, directora del proyecto–. me interesaba el personaje, conocía la polémica, pero desconocía la realidad y comencé a investigar. Después de conocer de primera mano a las personas que estaban en la época en esos ambientes tan cerrados de los gitanos y de escuchar las primeras grabaciones de Peret, me di cuenta de que él fue el primero que llevó el rock de Elvis a a la rumba flamenca. De hecho, en sus primeras grabaciones, el término era rumba gitana y fue un periodista el que la llamó rumba catalana por primera vez. Estaba la raíz, pero fue Peret quien hizo un género y lo logró el primero. Eso nunca se discutió, hasta que dejó la música y de repente empezó la polémica», explica.

El ventilador

«Vamos a demostrar que fue mi abuelo quien innovó y creó un género nuevo, con parámetros nuevos», cuenta Salvat, que asegura que fue Peret quien inventó «el ventilador», esa técnica de tocar la guitarra percutiendo sobre las cuerdas y sobre la caja al mismo tiempo, que es la esencia de la rumba catalana. «”El Pescaílla” no ha hecho jamás un ventilador y no hay rumba catalana sin él. Él hacía rumba flamenca», asegura, aunque habrá quien jure lo contrario. Porque, en el fondo, esta es también una historia de gitanos. Y ya se sabe lo agrias que pueden ser las disputas entre familias calós y disputándose a la criatura aquí tenemos de un lado a dos familias, una de Gràcia y la otra, del Raval. «Creo que ha habido intereses creados en esta polémica. Es natural que si tú haces rumba y eres de un lugar te interese que el que la inventó sea del mismo. O si eres su hijo o su nieto, pues defiendas lo que sea para aprovecharte», explica Salvat. Y como Peret se lo imaginaba, dejó algunos deberes hechos. Como decíamos, quizá desde que viera el reconocimiento del consistorio de Barcelona a otra persona, decidió documentar personalmente los testimonios de los gitanos de su barrio, cuya amistad conservó siempre porque siempre vivió en su barrio, el Raval. «Son vídeos un poco chapuceros, en los que va hablando con muchos contemporáneos que atestiguan que eso no existía antes de que lo hiciera él. Con familiares y vecinos que estaban presentes en las celebraciones y bodas de la época donde él cantaba. La rumba catalana nació en la Calle de la Cera de Peret y sus palmeros», zanja Salvat aludiendo a otra ubicación posible de una placa conmemorativa.

Lo cierto es que, si pudiera existir una disputa en torno al creador del género, no la hay en cuestión de quién fue el máximo exponente. «Mi abuelo tiene más de 200 temas registrados como autor en Sgae y, el Pescadilla, solo 2. Hombre, si alguien es tan genial como para crear un género musical, se espera que componga», explica Salvat con cierta amargura. «Peret fue un innovador. Inventar un género musical no es algo que suceda todos los días y en este caso es un orgullo para España, porque él cuando iba por Alemania o Latinoamérica sorprendía a todos con algo que no habían oído. El problema es que para algunos hoy en día la rumba tiene algo de antiguo y ciertos complejos que conviene ir quitando», añade Zapata.

Las primeras grabaciones y espectáculos de Peret tenían poco que ver con los experimentos desafortunados que llegaron después, al calor de la nueva gran moda que conquistó España . «Es que era muy minimalista. Con apenas guitarra, voz y palmas levantaba al auditorio. Luego hubo derivaciones y, por ejemplo, Gato Pérez lo llevó hacia la salsa, pero en los origenes la rumba pura está la métrica de las palmas que Peret creó. Él instruyó a sus palmeros y para que llevaran un ritmo muy marcado. Y luego añadió el toque de pop o de rock», apunta Zapata.

Luego era necesario un universo lírico. Y eso lo llevaba Peret en la sangre. Nacido en un entorno de chabolas, en los Corrales de Mataró, a los tres años fue a Barcelona, al Raval. Y allí vivió lo que después cantaría. Es decir, el estilo de vivir y de caminar del barrio. Es, ante todo, un personaje con una filosfía de vida muy interesante. Canta del mundo gitano, con canciones en caló y anticipalos usos de la rumba que se desarrollará en las décadas posteriores. Antes de que llegase el canalleo quinqui en los 80, Peret hace temas más inocentes pero que plasman el ambiente de la calle. «Su padre se dedicaba al arte del enredo, a vender en los mercados y confundir o engañar a la gente vendiendo cualquier cosa», recuerda Zapata.

En la película, que comienza a rodarse en abril para estar lista en septiembre, el material es abundante. Además de las grabaciones de terceros que realizó para contar el pasado, está la voz off del cantante, que narró su biografía en cintas para ser llevada a unas memorias. «Tenemos muchos vídeos de cómo era él en casa, cómo se comportaba. Era cariñoso, solidario y tenía carisma. Era un bromista infatigable. Esperamos plasmarlo todo, porque su vida es de esas que no se agotan», afirma su nieta. Ni mucho menos, porque seguimos hablando de él.