El romance de física cuántica de Mateo Gil

COMPARTIR

Mateo Gil, que comenzó su carrera como guionista de Amenábar, está tan acostumbrado a dar vaivenes entre géneros (del thriller de «Nadie lo sabe» al western de «Blackthorne» hasta la ciencia ficción en «Proyecto Lázaro») que ya no le asusta siquiera el confundirlos. O mejor, conjugarlos. «Las leyes de la termodinámica», cinta que ayer inauguró un Festival de Cine en Español de Málaga pasado por agua (la alfombra roja se tuvo que realizar bajo techo) y que, si no el sol, hizo despuntar al menos la risa, es tanto un documental como una comedia romántica. Y es que al clásico planteamiento de chicho-conoce-chica (él es Manel, un físico neurótico obsesionado con que el amor encaje en sus teorías y ella Elena, una modelo que es el sueño de una noche de verano) se le adhiere midiendo bien los tiempos una capa de declaraciones de expertos de universidades prestigiosas (todos reales) sobre temas tan poco románticos co-mo la entropía, la relatividad y la física cuántica. Mientras acompañamos a los tortolitos (los actores Vito Sanz y Berta Vázquez, junto con Chino Darín y Vicky Luengo) en las fases canónicas del romance, aprendemos que somos la más elemental de las partículas. El rostro desquiciado del actor Vito Sanz, que hace engarzar de forma más que solvente a su Manel con los otros jóvenes que ha interpretado en el circuito independiente (ya sea para Jonás Trueba como para Juan Cavestany) ayuda a reflejar el signo de los tiempos, también en el amor: «Si tuviera que decir algo sobre nuestra época hablaría de desconcierto, la gente no sabe a lo que agarrarse», dice Mateo Gil.

Representatividad

S

u película actúa como diapasón de una edición en la que abunda la comedia, ya sea a las claras (por aquí pasarán los «compadres» de «Ocho apellidos…» con «El mundo es suyo») como tirando a «dramedia» (José Sacristán en el rol de hippie trasnochado en «Formentera Lady»). Habrá muchas óperas primas y más mujeres que otros años y otros certámenes, aunque un 30% de representatividad no suponga la paridad que muchos esperan. Guillermo del Toro traerá a Málaga algo del fuego sagrado de Hollywood recién conquistado el Oscar. Le seguirá su actor fetiche, Ron Perlman. Pero su inglés será el único que se escuche en un certamen que cumple 21 años y dos como Festival de Cine en Español, esto es, abierto a las propuestas del mundo latinoamericano. El sábado 21 se repartirán las Biznagas y sabremos si la cosecha ha estado a la altura de lo que se le exige a un encuentro que se precia de aunar tanto el fenómeno fan y el aliento comercial con la vocación de descubridor de perlas.