La Violetera baila flamenco

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Flamenco Madrid se pone castizo en este 2018 y mira hacia una figura propia de la capital como es la violetera para “buscar hoy a esas mujeres luchadoras, trabajadoras y creadoras con voz propia”, explica Ángel Rojas, director artístico de la cita que se celebrará del 16 de mayo al 10 de junio en el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa, entre otros centros adscritos.

Una programación que dará su pistoletazo de salida con la “Gala Inaugural con M de Mujer”, donde se reunirá a “un ramillete de esas violeteras de nuestro siglo”, presenta, de diferentes edades, orígenes y estilos. Nombres clave del flamenco, entre los que destacan Juana la del Pipa, María Terremoto y Montse Cortés, que representan la intención de la presente edición: “Tener a la mujer como elemento inspirador para que todo cambie. Ir un paso más para allá y que sean ellas el eje transformador ayudadas por la cultura, como herramienta para ese cambio social, pero siempre en comunión con los hombres para que se llegue a un entendimiento”, reconoce Rojas.

Es una de la las tres producciones propias del Festival, que completa sus encargos con “Bailaoras”, con Rosario Toledo, Lucía “La Piñona”, María Moreno, Carmen “La Talegona” y Mercedes de Córdoba, y el espectáculo familiar “La magia del flamenco”.

Propuestas con las que Rojas quiere “hacer hincapié en Madrid como lugar de apertura en el que pueden convivir cantaoras, cantautoras y yeyés” y que se completa con cante –de los nuevos valores Manuel de la Tomasa y el Piruli a veteranas como Mari Peña y Carmen Ledesma–, con la presencia de la parte instrumental del “Flamenco Meets Jazz” y los recitales de Rycardo Moreno y Antonia Jiménez, “porque sin guitarra esto quedaría cojo”.

Además, el baile de Belén López, Sara Calero y Antonio Canales también tomarán parte de “esta locura de amor”, como definía el bailaor el certamen. Apartado en el que Canales, en referencia al lema/hastagh de la cuarta edición de Flameco Madrid –#ConMdeMujer–, se arrancaba: “M de Madrid, de mujer y de amor. Pero también M de hombre, hembra y hambre, porque sin él difícilmente movemos el culo”.