Crimen de Castrogonzalo: «Le golpeé la cabeza con una piedra grande»

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En cuanto saltó la alarma de la ausencia de Leticia Rosino, Pedro (nombre ficticio), de 16 años, acudió a casa del novio de la joven, en Castrogonzalo, Zamora y se ofreció a ayudar. Alardeó de sus conocimientos del campo, ya que se dedica a pastorear ovejas, y manipuló todo lo que pudo para conducir a su grupo de búsqueda en dirección contraria al lugar donde se encontraba el cadáver. No sirvió de nada, porque horas después otros la encontraron. Entonces, acusó a su propio padre, al que todo el mundo conoce como «el pastor». Pedro aseguró que él le había confesado el crimen, que se había topado con la joven en el campo, que trató de violarla y como ella se resistió le reventó la cabeza golpeándole con una gran piedra, luego arrojó su cadáver por un barranco. Los datos cuadraban con la escena del crimen y quizá si el pastor no hubiese tenido coartada para la hora del asesinato se podría haber complicado su libertad, pero la tenía. El hombre, de 60 años, aseguró que aquella tarde había estado tomando «un café y una copa Soberano en un bar del pueblo» y después se había fumado «un cigarro». Los investigadores acudieron al lugar. Allí quien le atendió ratificó su versión, pero es que además las cámaras de seguridad del establecimiento confirmaron sus palabras. Se le veía nítidamente entrando al local y bebiendo y fumando lo que había dicho a la hora del crimen.

Los investigadores acudieron de nuevo a hablar con Pedro. Le explicaron que los datos no cuadraban y que su padre no había matado a Leticia. Pedro se sintió rodeado y se derrumbó. «Estaba con las ovejas en una explanada: me había sentado en un pequeño montículo», contó al juez durante la reconstrucción del crimen. «Entonces llegó la chica caminando. Según andaba levantó con el pie una piedra que me golpeó a mí. Le pregunté que qué hacía. Empezamos a discutir. Me enfadé y perdí los nervios», siguió relatando con la voz entrecortada. El incidente se había producido en un lugar muy cercano a una carretera y cualquier persona podía pasar y ver lo que ocurría, así que Pedro se la llevó de allí: «La agarré con fuerza y la empujé hacia una zona más alejada», dijo señalando el lugar dónde después apareció el cadáver. Se trata de un camino de tierra con una valla a un lado y un barranco al otro, que en un momento dado se convierte en un callejón sin salida: valla a un lado y al fondo y precipicio al otro. «Se intentó escapar varias veces y tuve que agarrarla. Cuando llegamos a este punto (se refiere al callejón sin salida) la solté». Los investigadores creen que ella trató de escapar, pero que la única vía de huida la taponaba el asesino. «Entonces la tiré al suelo y le golpeé la cabeza con una piedra grande, una, dos y tres veces». En este momento del pasaje, el padre del menor que ha escuchado el relato íntegro de boca de su hijo rompió a llorar, quizá al darse cuenta que quien es sangre de su sangre había sido capaz de arrebatar la vida a otro ser humano. Ajeno a sus lágrimas y sin pedir perdón, el menor continuó su relato: «En cuanto me di cuenta de que estaba muerta, la arrastré hasta el barranco y tiré su cadáver para ocultarlo».

Aunque el informe preliminar de autopsia no establece que se produjera una agresión sexual, los investigadores sospechan que la intención del joven fue violarla. Apuntan en esa dirección ya que cuando Pedro señaló como culpable a su propio padre, afirmó que el móvil había sido sexual. Además el cadáver apareció con los leggins bajados y sin zapatillas. Sin embargo, este no es un dato definitivo. El joven explicó que si apareció así fue porque arrastró el cadáver: «Yo no la violé», negó rotundo cuando se lo preguntaron.

David Alonso, el novio de Leticia, arrastra el dolor enorme que le ha provocado su muerte, pero además, se le acumulan las dudas: «Hay cosas que no me cuadran, Leti era alta, con fuerza, un chaval por muy fuerte que sea no puede con ella. Para mí que hay más cosas, encubrimiento o no sé. Y él fue uno de los primeros que vino a mi casa tras su desaparición. Le he tenido delante de mí». Le miró y no supo descubrir al asesino que había tras aquellos ojos oscuros.