Tras las huellas del desconocido pasado islámico de Madrid

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DAVID YAGÜE

Muralla árabe de Madrid

El pasado islámico de Madrid intenta abrirse paso en pleno siglo XXI. No es la época más conocida por los madrileños y tampoco es la que más restos visibles o influencias ha dejado en el paisaje urbano de la capital. Por ello el Ayuntamiento de Madrid intenta rescatar del olvido casi dos siglos de historia de la ciudad con una guía gratuita, publicada con el Centro de Estudios sobre el Madrid Islámico: se titula Guía del Madrid islámico. La historia recuperada.

El arabista Daniel Gil-Benumeya, autor de dicho folleto, escribe en un artículo en el blog XX Siglos de 20minutos.es que “Madrid vive a espaldas de su primera historia o pasa de puntillas sobre ella para unir directamente un imposible pasado romano y visigodo con la época de los Lujanes, los Álvarez Gato y los Reyes Católicos. Sin embargo, las fuentes históricas y la arqueología no han hecho más que confirmar lo que ya se sabía a ciencia cierta a finales del siglo XVIII y se intuía desde siempre: que Madrid fue una fundación andalusí y los primeros madrileños fueron moros. Y ese parece ser el problema“.

Madrid fue fundada -aunque pudo haber algún asentamiento precedente, Gil-Benumeya defiende que no hubo una localidad con nombre similar y en el mismo solar anteriormente— como puesto militar fronterizo llamado Maŷrit entre los años 858 y 871, durante el mandato del emir Mohamed I. Se mantendría como castillo, con su pequeña ciudad alrededor -ocuparía aproximadamente lo que hoy es el Palacio Real y la catedral de la Almudena, y sus arrabales se extenderían por zonas cercanas del hoy centro de la urbe-, durante dos siglos hasta que, tras la rendición de la taifa de Toledo ante el rey Alfonso VI el Bravo, pasaría a dominio cristiano en torno al año 1085.

Para el autor de esta guía, el periodo islámico de Madrid no acabaría con esa conquista pues continuaría viviendo en la villa una reseñable población mudéjar. El ocaso de este grupo y su influencia en la ciudad vendría con la ley de conversión obligatoria de 1503 y la definitiva expulsión de los moriscos en 1609.

Para Gil-Benumeya esa época de de la historia de Madrid es una historia de mestizaje y diversidad. “Al Madrid multicultural del siglo XXI le debería interesar mucho redescubrirlo“, asegura, consciente de que conectar el pasado de España con el islámico ha generado rechazo en el pasado y aún lo provoca.

Plaza de Maslama (en Madrid). (Foto cedida por Daniel Gil-Benumeya)

Huellas del pasado islámico de Madrid…

El nombre… Que no se sabe exactamente qué significa y sobre él hay debate. Este arabista apuesta porque es un cruce entre la palabra árabe para “cauce” (maŷra) y un sufijo romance para abundancia it. Puro mestizaje léxico, que entroncaría con los arroyos que había en la zona y se relaciona con el lema de la ciudad por aquellos tiempos: “Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son”.

Patrones con aire musulmán… Es fácil suponer que la Almudena, la virgen de la ciudad, tiene, al menos en su denominación, aroma árabe, pues esa palabra viene del árabe al-mudayna, la ciudadela. Pero también san Isidro puede tener esos aires: si hacemos caso de su leyenda, tendría que ser, por fecha, andalusí, un cristiano mozárabe. Dos historiadoras de la Universidad Complutense han visto conexiones con la historia del santo labrador y la de los maestros místicos del islam, y han teorizado sobre un posible sincretismo cristiano-musulmán en su historia.

La muralla islámica… El recinto amurallado de Maŷrit recorrería 760 metros, salpicada de torres cuadradas y tendría entre 12 y 15 metros de altura. Actualmente se puede observar un lienzo de dicha muralla en el Parque del Emir Mohamed I, junto a la catedral de la Almudena. Los restos de una atalaya del siglo XI también se pueden ver en el interior del aparcamiento subterráneo de la plaza de Oriente.

Nombres de calles… De las casi 10.000 calles del callejero madrileño solo tres hacen referencia al mundo islámico: el parque del Emir Mohadmed I, la calle Averroes y la plaza de Maslama, dedicada a uno de los más célebres hijos del Madrid andalusí y que hoy es una pequeña plaza residencial y privada, en el distrito de Chamartín.