La zarzuela se pasa a Facebook

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Dice el refrán que no hay mal que por bien no venga y esto va a suceder con la frustrada unión del Real y la Zarzuela. Este teatro acaba de anunciar que, por vez primera, retransmitirá una de sus funciones en directo por Facebook Live y de forma gratuita. Será la última de la temporada de «¡24 horas mintiendo!» del maestro Francisco Alonso el sábado 24 de julio. El propio teatro difunde que esta iniciativa pretende «lanzar a los cuatro vientos sus propósitos de afianzar su condición básica que le convierte en un teatro único en el mundo y para todos, y de paso para reforzar la proyección internacional del patrimonio musical español». La emisión podrá seguirse en vivo a partir de las 20:00 en España (19:00 en Canarias), de las 11:00 en Los Ángeles (California), de las 12:00 en Honduras, Nicaragua, Costa Rica o El Salvador, a partir de las 13:00 en Colombia, Ecuador, Perú, México o Panamá, de las 14:00 en Venezuela, Guyana, Bolivia, Paraguay, Chile, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, Miami o Nueva York, y a partir de las 15:00 en Suriname, Brasil, Argentina y Uruguay. El hecho hubiera sido impensable hace tan solo unos meses. Trabajo debió ya costar el poder retransmitir por televisión a todo el mundo la inauguración de la próxima temporada con una muy prometedora «Katiuska» con dirección escénica de Emilio Sagi, musical de Guillermo García Calvo y un reparto de campanillas: Ainhoa Arteta, Carlos Álvarez y Jorge de León. Y es que el convenio con los trabajadores exigía pagar un extra a cada empleado del teatro –sí, a todos y cada uno– si existía retransmisión. Este hecho ha venido impidiendo la difusión de las grabaciones históricas de ópera de los años 70 y 80 conservados en sus archivos sonoros. Hace no mucho el Inaem logró también cambiar la fórmula para los alquileres de sus producciones. Está claro que hay muchas cosas que cambiar y que el Teatro de la Zarzuela ha de reconvertir su entidad legal. Los propios trabajadores se han dado cuenta posibilitando la retransmisión del último título de la temporada que, por circunstancias del destino, no será una zarzuela sino una divertida revista musical. El camino de la transformación ha empezado y, en buena parte, hay que dar las gracias a una operación frustrada porque ha permitido abrir los ojos y actuar.