11 posiciones par dar el pecho… ¿Cuál es la mejor?

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Una de las dudas más habituales entre las madres primerizas es: ¿cuál es la mejor posición para dar el pecho?, ¿existe alguna posición que sea más recomendable que otra? La respuesta a ambas preguntas es “no”. No existe una posición correcta o incorrecta de sujetar y alimentar al bebé, lo que debe primar siempre es que tanto la madre como el bebé se encuentren cómodos en cada sesión de lactancia. Sentirse relajada y cómoda favorece el flujo de leche, mientras que el estrés y la incomodidad pueden dificultar la producción de oxitocina, una hormona esencial para la liberación de leche materna.

Medela detalla 11 posiciones y técnicas posibles para que las madres lactantes puedan elegir la que mejor se adapte a sus necesidades, si bien hay algunas consideraciones previas comunes a todas ellas:

– Antes de empezar la toma, la madre debe asegurarse de que, en el caso de que se encuentre sola, tiene todo lo necesario a su alcance: bebida, un tentempié, etc.

– El bebé debe estar cómodo, estable y bien sujeto. Es fundamental que su cabeza, cuello y columna no estén torcidos.

– La madre puede utilizar almohadas, cojines, etc. para apoyar la espalda y los brazos y facilitar la relajación y la comodidad en cada toma.

– Al iniciar la toma, la madre debe comprobar que el bebé se ha agarrado bien al pecho. Un buen agarre es fundamental para una lactancia cómoda.

– Si el bebé tiene problemas de agarre probablemente la sesión de lactancia puede producir dolor cuando no debe ser así. Si el problema persiste, la madre debe solicitar la ayuda de un especialista o de una consultora de lactancia quienes la orientarán en el proceso.

1. Posición de lactancia acostada o reclinada: la primera elección de las madres

Esta posición, también conocida como lactancia biológica, suele ser la primera opción de las madres lactantes primerizas. Es especialmente útil si al bebé no le gusta que le toquen la cabeza mientras se alimenta, si la madre tiene una bajada de leche enérgica o si tiene los pechos grandes. Para una mayor comodidad, la madre puede reclinarse ligeramente, en lugar de tumbarse, y utilizar almohadas o cojines para apoyarse y poder ver al bebé.

Además, si la madre, inmediatamente después de dar a luz, pone al bebé sobre su pecho o tripa, previsiblemente este buscará de forma instintiva el camino hacia uno de los pechos e intentará agarrarse (“gatear hasta el pecho”). El contacto piel con piel ayuda a estimular los instintos de alimentación del bebé y la gravedad le permite agarrarse bien y mantenerse en esa posición.

2. Posición de cuna: la más popular al pensar en dar el pecho, pero…

Es la posición más clásica cuando una madre piensa en cómo dará el pecho, si bien no siempre proporciona tanta sujeción al bebé como el resto de posiciones. En la posición de cuna, la madre se sienta en vertical y el bebé está colocado de lado con su cabeza y cuello apoyados en el antebrazo de la madre y el cuerpo en el estómago.

Para mayor comodidad de ambos, la madre puede ponerse una almohada o un cojín detrás de ella y utilizar una almohada de lactancia en el regazo: tendrá mayor apoyo y evitará tensión en los hombros y/o espalda. Si la madre opta por usar una almohada de lactancia debe tener presente que el bebé no esté demasiado alto y que sus pechos permanezcan en su altura de reposo natural, para evitar pezones doloridos y un agarre con tensión.

3. Posición de cuna cruzada: muy útil si hay dificultades con el agarre del bebé

Es similar a la posición anterior pero el bebé descansa sobre el antebrazo contrario con lo que la madre tiene más control sobre su colocación y puede usar la mano que queda libre para dar forma al pecho. Con esta posición, la madre sujeta al bebé a la altura de su cuello y hombros, permitiéndole inclinar la cabeza antes del agarre.

Es una gran posición para amamantar a los recién nacidos o para bebés con dificultades de agarre. Es importante tener en cuenta que durante los primeros días la madre no debe sujetar al bebé por la cabeza porque podría hacer que el mentón del bebé se inclinase contra el pecho y provocar un agarre superficial –el pezón de la madre alcanza la base de la lengua del bebé en vez del paladar-, provocando pezones doloridos. Sí es recomendable cuando el bebé sea más grande.