Dia Internacional de la Mujer Trabajadora

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La pobreza de tiempo que padecen las mujeres tiene un coste, denuncia el documento. “La capacidad de las madres para criar a los hijos llega al límite”. Lo que empuja a muchas progenitoras a dejar sin atención a sus niños durante unas horas al día. “Le ocurre a 35,5 millones de menores de cinco años en el mundo, son más que todos los niños de Europa [26,3 millones, según Eurostat]. Esa falta de cuidado es perjudicial para su salud, su educación y desarrollo”, explica por teléfono Emma Samman, una de las autoras. Los países más pobres, donde la desigualdad de género es más elevada y los padres no se pueden permitir no trabajar o pagar una guardería, son los que más sufren esta crisis de cuidados. En países de renta media, un 20% de críos se quedan solos. Un porcentaje que se eleva al 46% en naciones de bajos ingresos. En cuatro de ellos (República Democrática del Congo, Costa de Marfil, Chad y República Centroafricana) más de la mitad se quedan sin supervisión.

Y hay otros costes, además del emocional y educativo de los más pequeños. “El trabajo no remunerado de cuidados supone 10 billones de dólares que se pierden al año”, recoge el texto. Es un 13% del PIB mundial que en la práctica no existe. Esto se produce no solo porque las mujeres hacen un trabajo de crianza que no se les remunera, sino además, porque cuando entran en el mercado laboral formal, reciben un sueldo menor que las que no son madres. Esta diferencia salarial es de un 42% en países en desarrollo, un 37% en China o un 21% en Reino Unido, subrayan los investigadores. “Esto quizá refleje elecciones como la reducción de jornada, pero también tiene que ver con discriminación por parte del empleador y ausencia de servicios de guardería”, indican.

En Estados Unidos, según el Pew Research Center (2014), en las familias con dos progenitores en las que ambos trabajan, las mujeres se dedican más al cuidado de los niños que los padres, sobre todo en lo que se refiere a gestionar sus horarios y cuando se ponen enfermos. Otro estudio en aquel país reveló, además, que el 41% de las encuestadas (de trabajos a tiempo completo y parcial) dijo que ser madres les frenaba su carrera, en contraste con el 20% de hombres que dieron esa misma respuesta.

La dificultad se ceba, sin embargo, con los más pobres. En Bostwana, un estudio con 500 hogares, el 50% de los padres declararon haber tenido dificultades en el trabajo por el hecho de haber tenido que cuidar de un hijo enfermo. Ese porcentaje era del 64% en México y 41% en Vietnam. En estos tres países, el 22% de las familias con ingresos menores a 10 euros al día habían dejado solos y sin atención a sus pequeños pacientes.

La World Values Survey, que provee una fotografía de la opinión en 52 países que cubren la mitad de la población mundial, muestra que el 46% de encuestados estaba de acuerdo en que “si las mujeres trabajan por dinero, los niños sufren”. Este es uno de los muchos estudios y estadísticas que han analizado los integrantes del ODI. Todos sostienen su tesis.

Las mujeres se encuentran atrapadas, muchas veces con sentimientos de culpa, en la decisión de elegir entre el cuidado y obtener ingresos, y trabajar más para conseguirlos. ¿Y los padres? “Hemos encontrado que se entiende que la crianza de los hijos depende de las madres y lo hombres no creen que sea su tarea”, responde Samman. Simplemente no va con ellos. Los datos recabados por el equipo del ODI cuantifican tal afirmación: las madres se hacen cargo de tres cuartos del tiempo de crianza. Con un rango que oscila del 63% en Suecia al 93% en Irlanda.

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