“La construcción de ciudades de paz solo es un problema de voluntad”

El sociólogo noruego Johan Galtung participó en la segunda sesión del Foro Mundial sobre Violencias Urbanas donde reclamó más implicación para atajar las violencias urbanas.

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La segunda jornada del I Foro Mundial sobre Violencias Urbanas y Educación para la Convivencia y la Paz sirvió para analizar cinco de los rostros que muestra la violencia urbana: terrorismo internacional, racismo, acoso escolar y violencia juvenil, bandas juveniles y lgatbfobia. También, de debate abierto sobre los caminos para atajarlas en dos sesiones plenarias, Gobernanza para la Paz y convivencia Pacífica.

Periodistas como Susana Grito, Hilario Pino y Ane Ibarzábal, responsables municipales como Rita Maestre, portavoz del Gobierno municipal de Madrid, y Luis Cueto, coordinador general de la Alcaldía madrileña; y representantes de organismos nacionales e internacionales, como Ana Barrero, presidenta de AiPaz y Jesús Generelo, presidente de la FELGTB, moderno los distintos encuentros en los que se dieron a conocer experiencias que se están revelando beneficiosas para sus entornos. El cierre de todos lo puso el diálogo abierto y directo de los asistentes con los ponentes.

Una frase del sociólogo y matemático noruego, Johan Galtung, fundador del primer Instituto de Investigación sobre la Paz, en 1959, puede ser el mejor resumen de esta segunda jornada: “La construcción de ciudades de paz no es un problema de recursos. Es un problema de voluntad”. Y esa voluntad empieza por los pequeños gestos, desde los nombres de las calles, hasta los monumentos, en un goteo continuo que acaba calando en el comportamiento de la ciudadanía y en la imagen que la ciudad tiene en sí misma.

Para la construcción de esas ciudades de paz es imprescindible, además, contar con datos fiables que permitan conocer la dimensión total de la realidad de las violencias urbanas. Es la única forma de visibilidad cada una de ellas y tener un retrato fiel al que poder enfrentarse. También se necesita ser conscientes, como se apuntó en la Mesa sobre Racismo y Xenofobia, de los nuevos rasgos de todas las sociedades, marcados por la suma de identidades. Lo señaló Golda El-Khoury, secretaria de la Coalición UNESCO de Ciudades de Ciudades Inclusivas y Sostenibles-ICCAR, al afirmar que los jóvenes tienen que “creer en su identidad, una identidad sólida que se compone de múltiples identidades que van cambiando”.

Otro apunte más lo ha dado Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, participante en la mesa sobre Violencia por Terrorismo Internacional: dar ejemplo desde las instituciones, rechazar de plano la idea de que la violencia se combate con más violencia y hacer una apuesta clara por las políticas educativas y de integración tanto desde las instituciones como desde todo el tejido social. Ha de ser, eso sí, una apuesta mantenida en el tiempo y en todos los campos más fecundos para el desarrollo de los conflictos. En el caso del acoso escolar, donde las cifras apuntan a que un 4% de los niños lo sufren, Pedro Uruñuela, presidente honorífico de CONVIVES, lo dejaba claro: “Se necesita una actuación continuada y permanente, que no atienda a épocas ni aparezca o desaparezca en función de la alarma social o de los intereses políticos”.

La sensibilización social, quedó de manifiesto en la mesa sobre Lgtbfobia, está dando frutos en la lucha contra la discriminación de este colectivo y, en especial, de las personas transexuales, las que con más rigor la sufren. Lo subrayó Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba, cuya trayectoria profesional ha estado siempre ligada a la defensa de los derechos de las personas transexuales y la lucha contra la homofobia y la transfobia,

Las fronteras geográficas se han desdibujado y eso ha permitido que los conflictos urbanos carezcan de una clara identidad nacional. Así violencias como las de las bandas juveniles han dejado de afectar solo a los estados latinoamericanos para convertirse en un fenómeno trasnacional mucho más complejo. Arkel Benítez, secretario de COMJIB, señalaba la necesidad de que se revisaran las políticas judiciales para que dejaran de ser una mera aplicación de las leyes y pusieran el foco en abordar los problemas sociales con criterio jurídico. “En el tema de las violencias urbanas, se dice mucha poesía y poca evidencia. No siempre llegamos a temas estructurales, como la inversión en educación y salud”, concluyó Benítez.

Hoy, viernes 21 de abril a las 13.30 horas, tendrá lugar la clausura del I Foro Mundial sobre Violencias Urbanas, con la participación la alcaldesa de Madrid junto a Rebeca Grynspan, máxima representante de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), Luis Revilla, alcalde de La Paz, y Josep Roig, secretario general de la Red Mundial de Ciudades y Gobiernos Locales y Regionales Unidos (CGLU).

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