Indianapolis, el mayor espectáculo de carreras del mundo

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“Ladies and gentlemen, start your engines”. Velocidad, adrenalina, adelantamientos continuos… Estados Unidos, Indiana, Indianápolis y las 500 millas en el óvalo más famoso del mundo.

Con más de 100 años de historia, la primera edición de esta carrera que tomó la salida en este trazado fue en 1911. Desde ese momento, sólo las dos Guerras Mundiales han interrumpido que los monoplazas volaran sobre el circuito estadounidense.

Este año dos pilotos españoles disputarán la carrera. Por un lado estará el polifacético Oriol Servià, piloto experto en este tipo de certámenes. Por otro, Fernando Alonso, nuestro doble campeón de Fórmula 1. El asturiano nunca ha corrido esta prueba, pero ahora que su situación en la Fórmula 1 es límite, busca nuevos desafíos.

Alonso quiere hacerse con la denominada “triple corona” del automovilismo mundial, algo solo al alcance de los más grandes. Tan solo Graham Hill ha sido capaz de conseguirlo. Se trata de hacerse con la victoria en las tres carreras más famosas del mundo: El GP de Mónaco, cosa que Alonso ha hecho en dos ocasiones, las 500 millas de Indianapolis y en las 24 horas de Lemans.

Los entrenamientos previos a la carrera, que tendrá lugar el domingo 28 de mayo, están siendo lo esperado, una continua evolución que ya ha colocado al piloto asturiano en la cuarta posición en sus últimos entrenamientos con el McLaren-Honda Andretti.

La indy 500 se desarrolla en un circuito de 4,023 km (2,5 millas) que tiene dos rectas de más de un kilómetro unidas por cuatro curvas. Tiene una inclinación que hace que en Estados Unidos se considere a Indianápolis como un óvalo plano. Y la carrera consta de 200 vueltas al trazado que decidirá el ganador de la 101º edición de esta ya centenaria carrera.

La primera edición de esta mítica carrera, dejó como curiosidad un invento fundamental, el espejo retrovisor. En 1911, el primer ganador, Ray Harroun con un Marmon Wasp, se ayudó de este artilugio hasta entonces desconocido para ganar la carrera. Saliendo desde 28ª posición de 40 participantes, ostenta el récord junto con Louis Meyer (1936) de ganar la carrera desde la posición más atrasada en salida. La velocidad máxima en esta carrera la marcó Eddie Cheever, que tiene el récord de vuelta en carrera en 236,103 millas la hora (379,889 km/hora).

El trofeo (mide 163 centímetros y pesa 69 kilos), uno de los más preciados y codiciados en el mundo del deporte. Fue realizado por la empresa Borg Warner Company. Hecho en plata, la peculiaridad de este trofeo es que en su superficie están grabados todos los rostros de los ganadores desde la primera edición. Es el trofeo más antiguo del motor y junto a él recibes un cheque de mucho dinero. Emerson Fittipaldi fue el primero en superar la barrera del millón de dólares en 1989. Scout Dixon, en 2008, se embolsó 2.988.055 Dólares.

Esta cita anual con el motor no ha pasado desapercibida para la Fórmula 1 en ningún momento: en la década de 1950 formaba parte del Campeonato del Mundo de Conductores, puntuando para la clasificación de pilotos. En 2015 el ex piloto de McLaren y Williams en el Mundial de Fórmula 1, Juan Pablo Montoya, ganó la carrera. Este año será Fernando Alonso quien pruebe suerte en el óvalo.

LA TRADICIÓN LECHERA

Louis Meyer en su segunda victoria y nada más cruzar la meta, pidió un vaso de leche para festejar la victoria. En su tercer triunfo, ya en 1936, volvió a pedir otro vaso de leche, pero esta vez recibió una botella de suero de leche, producto muy habitual en esta zona de Estados Unidos. En ese momento de felicidad máxima, un fotógrafo inmortalizó el momento en el que bebía de la botella sostenida con dos dedos, los otros tres los mantenía abiertos en alusión a sus tres triunfos. Como en todo, un ejecutivo de la compañía local de productos lácteos vio la oportunidad de usar la imagen en publicidad y se aseguró de que se repitiese en los siguientes años.

En 1993, se produjo un cambio puntual en la celebración de la victoria en Indy. Emerson Fittipaldi en su segunda victoria lo festejó con zumo de naranja ya que él era productor de la fruta en Brasil. Luego, y ya fuera de cámaras, tomó de la tradicional botella de leche.

Este año, todos esperamos que Fernando Alonso sea el primero en cruzar la meta de esta histórica y legendaria carrera. Luego, en el podium, que lo celebre bebiendo leche, zumo de naranja, o mejor, sidra de su Asturias querida.

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