La situación de la residencia Valle de la Oliva en Majadahonda

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El PSOE de Majadahonda ha denunciado hoy la alarmante situación que sufren las personas que viven en la residencia del Valle de la Oliva de la localidad debido a la falta de personal de la empresa concesionaria.

El portavoz de la formación Zacarías Martínez Maíllo, ha denunciado, en declaraciones a EFE, esta situación que considera “alarmante e inadmisible” y pone en “riesgo la integridad de los mayores, que deben y tienen que tener una atención digna y de calidad”.

Asimismo, el partido ha exigido al Ayuntamiento que “ponga en marcha inmediatamente una inspección que clarifique lo ocurrido, depure y exija responsabilidades a la empresa concesionaria, y evite que vuelvan a producirse situaciones que pongan en peligro la integridad de los residentes”.

La residencia Valle de la Oliva es un centro de titularidad pública gestionada por la empresa Albertia, con más de 130 plazas, 43 de las cuales son municipales, 32 de la Comunidad de Madrid y el resto de carácter privado privadas.

La residencia nace en la época de las vacas gordas, del boom inmobiliario, esa época en la que la Gürtel campaba a sus anchas en Majadahonda. Se construye con dinero público, a través de PAMMASA, una empresa pública de patrimonio municipal y se da la gestión una empresa privada, siguiendo los parámetros generales de la política del PP “todo lo que se pueda privatizar, para que mantenerlo público”, explica el PSOE de Majadahonda a través de un comunicado.

En este caso no sale bien la cosa, la residencia se desmorona, el servicio es de lo peor de la comunidad, la gestión es nefasta, la empresa concesionaria no gana lo suficiente y no quiere continuar. El Ayuntamiento recompra, otra vez con dinero público, la residencia para mejorarla, para dar a los mayores de Majadahonda un lugar donde disfrutar  y reciban un servicio público de calidad. El PP, lo vuelve a sacar a concurso y otra empresa privada se lo lleva para gestionarla durante 50 años, a condición de que arregle los desperfectos producidos en las instalaciones por la anterior concesionaria y unas plazas reservadas para uso municipal.

Ahora estos residentes, tienen que ser trasladados a otros lugares de la Comunidad de Madrid sin tener en cuenta por parte del gobierno de la Comunidad los trastornos emocionales y físicos que supone para estos mayores o dependientes un cambio en su entorno, en sus terapias y en su forma de vida.

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