Pedro del Cura: “Estamos empeñados en que el Sureste recupere la dignidad y el espacio que merece”

Entrevista con el alcalde de Rivas Vaciamadrid, Pedro Del Cura (Somos Rivas), cuando se cumplen dos años de gestión.

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Reivindicativo y ‘peleón’. Estas son sus señas de identidad y así encontramos, al alcalde ripense, Pedro del Cura, cuando se cumplen dos años desde que tomara el bastón de mando de la ciudad. En el meridiano de su mandato, acaba de suscribir un pacto de Gobierno con Rivas Puede, la ‘marca blanca’ de Podemos en la localidad y genera, así, estabilidad y un Ejecutivo en mayoría con 13 ediles; además de culminar retos importantes como la construcción del Colegio de La Luna con fondos propios y su inminente apertura en el mes de septiembre, la aprobación de la fase inicial de presupuestos que permitirá una inversión de 13 millones de euros en mejoras y mantenimiento de la ciudad, la firma del Pacto Regional por la Cañada Real, que supone la ‘primera piedra’ en la resolución de un conflicto histórico y foco de delincuencia; el Plan de Movilidad o más de una decena de consultas a la ciudadanía para implicar a sus vecinos en la toma de decisiones.

No olvida asuntos de calado que escapan a competencias locales, como reclamar el acceso del municipio a la M-50 ante Fomento, o una Oficina de Empleo y dotación para la nueva Biblioteca Central a la Comunidad de Madrid. Después de 24 meses planificando proyectos toca, ahora, ejecutar.

Al equipo de Gobierno de Somos Rivas se unen, ahora, los concejales de Rivas Puede. ¿Qué balance puede hacer de este nuevo tándem que afrontará los dos años restantes de legislatura ostentando la mayoría?
• El pasado 6 de junio se incorporó la última edil, Carla de Nicolás, que se encargará del área de Recursos Humanos y, recientemente, hemos llevado a cabo la presentación oficial con los representantes sindicales. Nuestro objetivo ha sido llevar a cabo una incorporación gradual, porque lo más importante en relación al nuevo Gobierno pasa porque la ciudad continúe funcionando, por el mantenimiento de las políticas públicas.

• ¿Cómo se llegó a este acuerdo?
• Por una reflexión que se viene haciendo en el ámbito de la izquierda, y a tenor de las relaciones a nivel estatal y regional entre IU, Podemos y Equo, que son las organizaciones que están aquí representadas, con independencia de la composición de sus grupos municipales. A ello se une la coincidencia en las políticas de gestión de Somos Rivas en el Ejecutivo y de Rivas Puede en los últimos años. Vamos de la mano en la mayoría de las iniciativas, tenemos sintonía en los programas. Esto nos ha llevado a las bases de IU, Equo y Podemos que, por abrumadora mayoría, nos han dicho que trabajemos juntos, porque un acuerdo político debe ser un acuerdo de Gobierno; y que ante destacado número de ediles de izquierda, deberíamos unirnos.

• ¿De qué manera afectará este pacto a la ciudadanía?
• Generamos un Ejecutivo estable, con 13 concejales en el pleno que implica mayoría absoluta. Esta nueva situación no significa que no vayamos a seguir negociando sobre los temas importantes con otras fuerzas políticas, porque eso es una convicción. Sin duda, seremos más ágiles en la parte ejecutiva de decisiones y tendremos una mejor distribución de las cargas, antes repartidas en solo seis concejales. Podremos profundizar en los procesos y en la atención al vecino. Por ejemplo, sacar al Gobierno a la calle nos costaba más, porque cada edil tenía cinco o seis áreas pero, ahora, ofreceremos una dedicación más plena. Ganaremos bastante.

• También de actualidad, el primer paso de un largo camino en torno a Cañada Real con la firma de ese documento con rúbrica de todas las administraciones competentes. ¿Qué implicará para Rivas Vaciamadrid?
• El Pacto Regional por la Cañada Real es el primer paso verdadero, porque hasta el momento, se había dado uno hacia delante y dos hacia atrás. Contábamos con una Ley y se habían cerrado otros acuerdos que, al final, dejaban fuera elementos fundamentales. Rivas Vaciamadrid ha puesto todo su empeño en participar y en buscar una solución definitiva, y no alternativas que solo valían a ciertas partes. Por primera vez tenemos entre manos un pacto que implica a todas las administraciones y que deja clara la foto final de cómo debe quedar resuelto el problema. Esto es importante. Es una guía de trabajo que a todos nos obliga y que trasciende, porque pasará de una legislatura a otra, independientemente del color Gobierno.

“En Cañada Real se había dado, hasta ahora, un paso hacia delante y dos atrás”

En estos momentos se abre un proceso delicado: el desmantelamiento del sector 6, ‘Valdemingómez’. Este es el gran estigma de la Cañada Real. Por ponernos en extremos, en Coslada hay una consolidación importante de la trama urbana, con residentes que, ya de hecho, eran vecinos del municipio. Y de ahí, a la impunidad absoluta, al gran gueto a 14 kilómetros de Madrid foco de delitos medioambientales, de tráfico de drogas, de delincuencia, de marginación social, de toxicómanos… todo eso, al final, también era esta vía pecuaria. Cuando se habla de ella, algunos piensan en la primera imagen y otros, en esta última, pero todo es Cañada Real.

Cuando ponemos realidades encima de la mesa, alcanzamos soluciones. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, se comprometió a desmantelar Valdemingómez  en dos años, y esta será una acción fundamental para mejorar la calidad de vida de quienes allí habitan y, sobre todo, de mis vecinos de Covibar, Pablo Iglesias y La Luna, principales afectados por tráfico de drogas y delitos.

• Porque esa delincuencia se palpa en Rivas Vaciamadrid…
• Sí, muchísimo, y se ha incrementado. Hemos destinado recursos y medios, porque los que tiene asignados la Guardia Civil a nuestra localidad son insuficientes. Solo pueden actuar aquí. Al otro lado es Madrid, dependiente del Cuerpo Nacional de Policía, y no hay coordinación. Esa situación de zona limítrofe, donde no se sabe quién debe o tiene que actuar, ha consolidado un área donde los delincuentes manejan y mueven a su gusto. Rivas era la principal afectada, y los vecinos van a notar esa transformación a mejor. Además, haremos un cambio de lindes con Madrid, es decir, determinaremos una separación razonable entre la capital y nuestra ciudad. Esta es la parte que vamos a trabajar mientras se desmantela el sector 6. Abrimos, por lo tanto, un proceso. Es el paso definitivo para una solución y, quizá, tengamos una realidad completamente distinta en un par de legislaturas. Estamos empeñados en conseguir que el extrarradio, y concretamente el Sureste de la región, recupere la dignidad y el espacio merece, y no el que las políticas de los últimos años le habían condenado a tener.

• Precisamente en materia de seguridad, y aludiendo al tema de coordinación entre cuerpos, Rivas y Madrid también han suscrito un acuerdo relativo a la colaboración entre sus Policías locales de cara a la Cañada Real que ha sido impugnado por la Delegación de Gobierno y, aunque todavía no se ha hecho efectiva, esta actitud ha sido muy criticada desde su Ejecutivo. ¿Qué puede contarnos al respecto?
• La delegada de Gobierno, Concepción Dancausa, ha hecho una cosa peligrosa, actuar con absoluta deslealtad institucional. Cuando hablamos de perseguir la delincuencia y de garantizar la seguridad de nuestros vecinos tenemos que poner instrumentos encima de la mesa. Nosotros alcanzamos un acuerdo entre ayuntamientos porque estamos en ese cambio de lindes que comentaba y queremos proteger el territorio. Nos preocupan los vertidos ilegales en zonas que luego se queman. Tenemos los recursos que tenemos, y la Delegación de Gobierno no pone más medios. Somos el municipio con menos dotación de Guardia Civil de España, porque están comarcalizados, es decir, trabajan para 17 localidades y, además, no hay coordinación con Policía Nacional. Nosotros vimos este acuerdo en la Junta Local de Seguridad y, después, llegó a la Dirección General de Seguridad de la Comunidad de Madrid, organismo responsable de la coordinación de Policías locales. No dijeron nada. Y se presenta a la Delegación de Gobierno, que no realiza alegación alguna a ese reglamento. Entonces, procedemos a su firma, y cuenta con el visto bueno de servicios jurídicos de los dos Consistorios. Quiero destacar, asimismo, que esta medida figura en el Pacto de Cañada Real, sí, en ese pacto que suscribió con nosotros Concepción Dancausa en nombre del Ministro del Interior. Pues bien, transcurridos 15 días  nos enteramos por una filtración al diario ABC que van a impugnarlo alegando que es ilegal.

Esta alianza a dos bandas se hace pública para garantizar, por un lado, que protegemos los intereses de los vecinos y, en segundo lugar, porque así avisamos a los delincuentes tentados a trasladarse del sector 6 al 5 o al 4, que vamos a estar coordinados para impedirlo, que la Cañada Real no será un corredor. ¿Y qué hace la Delegada de Gobierno? Lo pone en riesgo. Con su actitud amedrenta a los agentes que van a intervenir, y lanza un claro mensaje a los delincuentes de Valdemingómez: que van a tener barra libre. Si tenemos que llevar a cabo alguna modificación, estamos abiertos; o si van a adjudicar más recursos del SEPRONA, el servicio de protección al medio ambiente de la Guardia Civil que tiene la competencia en Cañada Real, pues estupendo. Así podré destinar a mis efectivos a la trama urbana, que es para lo que tienen que estar; pero he pedido una reunión con la señora Dancausa y su secretaria todavía no ha tenido a bien contestarme. Rivas está haciendo esfuerzos en esta materia ante la ausencia de recursos en la Guardia Civil, que como he comentado, lleva 17 localidades, pero la delegada, en lugar d buscar soluciones operativas se dedica a impugnar. Tiene obsesión con el Ayuntamiento de Madrid por un litigio personal en relación a la denuncia sobre Mercamadrid y está mezclando temas.

“Los vecinos donde Gobierna la izquierda son de segunda, y tenemos que pelear el doble o el triple que los demás”.

Solo he conocido dos delegadas de Gobierno: a Cristina Cifuentes y a Concepción Dancausa. Cifuentes, lo primero que hizo al llegar al cargo fue darme su número y pedir el mío para estar en permanente contacto y mantener una relación fluida. Así debe ser. Con Dancausa todavía no he podido ni reunirme. Ella es delegada del PP y no del Gobierno. La Mesa de Coordinación de Protocolo de Policía no se reúne desde hace un año. Es el único ámbito de la Cañada parado. No se puede garantizar la seguridad de la gente si no hay un operativo, y sigue sin convocar la mesa.

• A destacar, por otro lado, el proyecto de presupuestos con luz verde desde el mes de mayo, ahora en fase de alegaciones y a la espera de aprobación definitiva. ¿En qué se va a traducir?
• Va a permitir desbloquear el Plan Municipal de Inversiones. También hemos logrado financiación importante de Fondos Europeos, y hemos hecho propuesta dentro de la Comunidad de Madrid, además de una dotación propia. Eso son 13 millones de euros que repercutirán en el mantenimiento de la ciudad, de sus calles y espacios públicos que han sufrido en época de crisis. Rivas tiene muchas infraestructuras municipales, muchos metros de calles y mucha trama urbana y se ha notado la ausencia de inversión en este tiempo. Vamos a dedicar esta cuantía a poner en condiciones instalaciones deportivas, en asfaltado, en un ambicioso plan de arbolado…

• ¿De cuándo es la partida?
• Está en torno a 84 millones de euros. Tenemos dos empresas instrumentales. Una es Rivamadrid, dedicada a servicios, limpieza viaria y jardinería, y es 100 por 100 pública, como la EMV, responsable de las promociones de vivienda pública y de gestionar el parque de alquiler, que incluye 618 inmuebles. Ambas tienen su presupuesto.

“La Biblioteca Central está terminada, pero no podemos abrir porque la Comunidad de Madrid sigue sin suministrarnos material”.

• Esta semana se cumplen dos años desde su investidura. En el meridiano del mandato, ¿está satisfecho? ¿qué grado de cumplimiento ha dado al programa electoral?
• Este viernes haremos una rendición de cuentas a la ciudadanía, como el pasado año. Será en la Casa+Grande; y en este ecuador podemos destacar el incremento del presupuesto y la reducción de deuda de 25 millones de euros. En este sentido, logramos invertir en la construcción del colegio del Barrio de La Luna. Este es uno de los hitos importantes, porque somos el único Ayuntamiento que está edificando un centro educativo público por convenio con la Comunidad de Madrid, y mientras invertimos 3,5 millones de euros en este proyecto, seguimos reduciendo deuda sin paralizar la ciudad.

También se ha hecho promoción de vivienda, con la entrega de viviendas y otras tantas por hacer, además de las 224 del Barrio de La Luna. A todo ello se une la labor que hay detrás del Pacto de Cañada Real, o el cierre del vertedero ilegal coordinados con Madrid.

Además, abrirá la planta de El Pozo, que va a generar puestos de trabajo, aprobamos el Plan de Movilidad Sostenible por unanimidad, pusimos en marcha arreglos en piscinas, garantizamos la estabilidad de la plantilla municipal…

“Tenemos clara la pata de la participación, esto no consiste solo en gestionar o en capacidad para invertir”

Otro elemento a destacar tiene que ver con la participación ciudadana con 11 consultas directas a los vecinos, que han podido votar. Pusimos en sus decisiones en sobre dónde colocar contenedores de basura, cómo empezar la rehabilitación de las calles o si edificar un colegio nuevo era, o no, un asunto prioritario. Les involucramos y lo seguiremos haciendo. Tenemos muy clara la pata de participación. Esto no consiste solo en gestión y en capacidad para invertir.

Hemos dado cumplimiento a parte importante de nuestro programa, poniendo las bases para los dos años restantes. Esta etapa nos ha servido para planificar y diseñar, y 2017 y, sobre todo, 2018, serán para ejecutar, para cerrar. Elaborar la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible (EDUSI) que implicará la llegada de fondos para Rivas y que ha supuesto burocracia con Europa hasta logar la concesión, el Plan de Recuperación y Rehabilitación con 7 millones de euros, las mesas de participación ciudadana… hay intenso trabajo detrás. Y ahora que tenemos el dinero, toca ejecutarlo. Esta es la fase que más notan los vecinos, pero requiere de toda esta tarea previa.

• Quedan ‘flecos pendientes’, como la nueva Biblioteca o el acceso a la M-50. ¿En qué punto se encuentran?
• No dependen de nosotros. La Biblioteca Central está terminada, pero no podemos abrir porque la Comunidad de Madrid sigue sin suministrarnos el material, sillas y mesas, y los ordenadores. Por otro lado, ya tenemos las instalaciones para la Oficina de Empleo, un compromiso que se recoge en Pacto de la Cañada, y también estamos esperando al Ejecutivo regional. Y con respecto al acceso a la M-50, que formaba parte de nuestro compromiso electoral, hemos realizado las gestiones oportunas. En este sentido, me he recorrido todos los grupos parlamentarios, y solo dependemos de Fomento. Estamos esperando que quiera sentarse con nosotros, que nos dé una cita. Somos una ciudad castigada sin acceso a la M-50 y con el colapso que supone para la carretera de Valencia.

“Esta etapa nos ha servido para planificar y ahora nos toca ejecutar, nos toca cerrar.”

• ¿Qué implicaría esa vía de circulación a nivel económico?
• Siete millones de euros en la primera fase. El proyecto está visado desde 2007, llegó a estar en los Presupuestos Generales del Estado, pero si no se sientan… Insisto. Hay una discriminación importante hacia esta ciudad. De los 16 municipios que atraviesa la M-50, todos tienen un acceso, todos menos Rivas. Y todos los ha hecho Fomento. A nosotros no nos cogen ni el teléfono. Es una gestión clientelar o de partido. Los vecinos donde Gobierna la izquierda son de segunda, y tenemos que pelear el doble o el triple que los demás o hacerlo con nuestros medios, como el colegio o que no tengamos esa Oficina de Empleo, como decía, para un municipio de 83.000 habitantes. Los desempleados de Rivas tienen que ir a Moratalaz, y hemos tenido que poner en marcha ayudas al transporte para facilitarles sus desplazamientos.

• Ese trato clientelar que denuncia, ¿se repite en Sanidad?
• Así es. La expresidenta, Esperanza Aguirre, decidió que era mejor llevar el Hospital del Sureste a Arganda del Rey, porque el alcalde era de su partido y era una operación controlada. Luego ya hemos visto como han terminado ambos. No pensaron en los intereses de la ciudadanía. Si hay un mayor núcleo de población en una zona, hubiera sido más lógica su ubicación allí. Además, teníamos el suelo. Finalmente, pactamos que, al menos, las especialidades médicas sí estuvieran en Rivas para evitar traslados y abrimos un centro, pero el actual  consejero de Sanidad se niega a descentralizarlas. Lo logramos con cuenta gotas y a golpe de concentraciones. En la misma línea, necesitamos un cuarto Centro de Salud. Solo quiero que me confirmen cuántos metros precisan para la cesión de parcela. Y nada. Estamos a ese nivel. Me reitero, por lo tanto. El PP ha dirigido la Comunidad de Madrid con criterios clientelares y especulativos. Somos la única ciudad con menos inversión y con menos servicios públicos en comparación con otros lugares que concentran tres veces menos de habitantes.

“El PP ha dirigido la Comunidad de Madrid con criterios clientelares y especulativos.”

• Uno de los asuntos que más preocupa a la ciudadanía es el empleo y, aunque no es competencia directa del Consistorio, ¿de qué manera intentan atajar el paro?
• No es una competencia, pero sí de su incumbencia. Tengo cerca de 5.000 vecinos parados, eso es una preocupación principal. De nada sirven actividades culturales, deportivas o de ocio si hay gente que no se puede ganar la vida, si hay gente que no tiene autonomía. Tampoco sirven de nada las políticas de vivienda, si no se pueden pagar por accesibles que sean. Este Ayuntamiento piensa permanentemente en ello. Nuestro objetivo es lograr que la gente de Rivas trabaje en Rivas, porque así se construye ciudad. En este sentido, la Agencia de Colocación sirve de reclutamiento, para que las empresas que tienen que seleccionar personal y que vienen a nuestra ciudad, usen este recurso. La zona del Corredor del Henares aglutinaba la actividad industrial y empresarial, mientras que el Sureste no existía, con un Polígono en decadencia en Arganda del Rey, y con Rivas, que no estaba en el mapa, aunque se ubica a 15 kilómetros de la Puerta del Sol.

En los últimos tiempos nos hemos empeñado en poner esto en valor. De poco o de nada sirven las políticas de empleo si no hay empresas que contraten. Por este motivo, blindamos alianzas con el sector empresarial y nos empeñamos en poner a Rivas en ese mapa, resaltando, en esa línea, los suelos industriales, las naves y locales vacíos.

Y aquí también resulta vital ese acceso a la M-50 que comunicará con el Polígono Norte. Es un enclave industrial, foco de economía y trabajo, de ingresos, porque para mantener los servicios públicos hacen falta ingresos. No podemos ‘tirar’ solo del IBI. Tiene que haber empresas que creadoras de puestos laborales. De ahí la importancia del tema de movilidad. Estamos conectados con el Corredor del Henares y con el eje de la A3,  pero no se tiene accesibilidad. Cuando tengamos esa ‘llave’, también habremos adquirido un activo económico importante, no solo la garantía de entrar y salir.

“Somos una ciudad castigada sin acceso a la M-50. No pienso levantar el pie de este asunto.”

• ¿Qué vamos a ver a partir de septiembre?
• A medio plazo, las actuaciones en la ciudad se notarán mucho. Espero tener solucionado el tema de Biblioteca pero, sobre todo, vamos a activar el tema que comentaba de la accesibilidad a la M-50 como eje prioritario de esta ciudad. No pienso levantar el pie en este asunto, que completaremos con los caminos o con la movilidad interna. Y también pelearemos por el colegio del Barrio de la Luna, para que abra completo. Es un sinsentido una inversión de 3,5 millones de euros para un centro que tiene aulas, mesas y sillas, pizarras y, sobre todo, alumnos que quieren ir y que no caben en otros ‘coles’, y que la Comunidad de Madrid no nos ponga el profesorado porque quiera ahorrar para invertir en lo privado.

Además, garantizamos que los servicios públicos se sigue manteniendo, un paquete que queremos preservar pese a al crisis. Nuestra función es resolver lo inmediato, atender las necesidades de la ciudad y no perder el largo plazo de las demandas que tendrá Rivas.

MÁS PERSONAL: ASÍ ES PEDRO DEL CURA…

Afiliado a IU desde 1993, asumió su primer cargo público en el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid en el año 2003 como concejal de Infancia y Juventud. A sus 43 años, Pedro del Cura habla con pasión de la ciudad que le ha visto crecer. “Su biografía forma parte de la mía”, confiesa este alcalde a ‘full time’ que no necesita del anonimato porque le gusta, como reconoce, el ‘cuerpo a cuerpo’ con unos vecinos a quienes admira por su solidaridad, su espíritu de lucha, su respeto y porque siempre están informados y “opinan con criterio”. No le gustan los despachos, uno de sus ‘rincones’ preferidos es la Laguna del Campillo y la gente honesta y con convicciones,  quien tiene de referente, le ha convertido en un “tipo comprometido”. “Lo era antes y lo seré después”.
¿Qué es Rivas?
La ciudad donde he crecido, donde he pasado mis mejores años y donde tengo a mi familia y a mis amigos. Tengo el privilegio de haber crecido con ella. Cuando llegué era un ‘pueblecito’ con unas urbanizaciones en mitad del campo. La biografía de esta ciudad forma parte de la mía. He tenido que estudiar en barracones, he tenido que movilizarme para conseguir recursos o servicios públicos como un instituto o un parque. Rivas nos ha forjado como personas. Mi colegio era el Victoria Kent y, por aquel entonces, un descampado, un barrizal sin pistas. Ser su alcalde supone un gran orgullo y, al mismo tiempo, la responsabilidad para que no pierda su esencia, ni la calidad o el orgullo para quienes se incorporan nuevos y que se sienten igual de ripenses que yo, y a quienes hemos transmitido ese sentimiento de pertenencia. Somos ripenses con mucho orgullo.
¿Y sus vecinos son…?
Esto de tener que pelearlo todo nos forja un carácter, como decía. Somos peleones, por tanto. Tenemos un sentido de la justicia a ‘flor de piel’, y estamos acostumbrados a no callarnos. Quienes vienen de fuera nos suelen decir… ‘los vecinos de Rivas se quejan mucho, siempre están metiendo escritos’. Y este es el perfil. Muy defensores de lo suyo, de sus servicios  públicos, que valoran.
Además, son muy solidarios, por ejemplo con la acogida a refugiados, o cuando surgió la crisis y vimos florecer las primeras asociaciones que daban cobertura a las familias que peor lo estaban pasando con redes de recogida de alimentos… Todo lo que se empezó a organizar partió de la ciudadanía, creando espacios de apoyo. Hace poco desapareció un vecino y se ‘volcaron’. Rápido se echan a la calle para tender su mano y dedicar parte de su tiempo. Estamos cerca de Madrid, pero tienen identidad propia. Siempre que voy a algún sitio y charlo con algún vecino, incluso cuando plantean quejas, son respetuosos y reconocedores del trabajo que se hace y de cómo hacer críticas de manera constructiva. Hay cercanía con el equipo de Gobierno, empatizamos… Eso en otros sitios no sucede. Saben a quién compete cada cosa, es una población informada y que tiene opinión y, por este motivo, nos ponemos las pilas a diario. No nos relajamos ni un minuto. La rendición de cuentas es a tiempo real.

¿Cómo es el día a día de Pedro del Cura?
Hago tantos kilómetros o más que los empleados de Correos. Me gusta estar en la calle, y esto de la política, como canta Sabina, son nueve días a la semana. No hay horario. Tengo una parte institucional que yo llamo la ‘chaqueta administrativa’, que tiene que ver con reuniones con concejales, directivos y técnicos, firma de documentos… Diseñado para que el alcalde esté todo el día firmando papeles. Pero hay una parte relacionada con la relación con los vecinos. Rivas tiene más de 300 asociaciones y hay que trabajar con ellos y conocerles. Además, hay una agenda propia de relaciones con empresas, gente que puede invertir, relaciones institucionales…

“Hago tantos kilómetros o más que los empleados de Correos. Me gusta estar en la calle, y esto de la política es como canta Sabina, nueve días a la semana”

A veces me siento como una especie de comercial, con la chaqueta y visitando al presidente de la patronal, los sindicatos, consejeros… El hiperactivismo de Rivas, no tiene nombre. Si tomo la agenda un fin de semana tengo que decidir a cuántas cosas no voy. Intento que haya un equilibrio entre la función de alcalde como responsable de la institución, y la labor de representante vecinal. En este sentido, tenemos que hacer que el Ayuntamiento funcione para devolverles sus necesidades. El cuerpo a cuerpo con la ciudadanía debe estar siempre. No consiste en este es el programa electoral, yo lo ejecuto y ya me dirán en cuatro años qué tal. El alcalde tiene pata de líder vecinal para ver por dónde enfocamos las prioridades.

Yo no quiero ser como esos regidores que están a todo, con tantos cargos… No sé de dónde sacan el tiempo. Cada mañana me miro al espejo pensando que lo que hago es lo más importante puedo hacer, trabajar para mis vecinos. El día que no piense así, lo dejaré y volveré a mi empleo. Siempre debe haber ilusión. Ser alcalde no es una presión para mí, no necesito anonimato.

¿A quién admiras?
No tengo una única referencia. Admiro a la gente que tiene convicciones y es honesta. Gente que ha luchado, que ha peleado muchísimo sin recibir nada a cambio, gente que se ha jugado todo lo que tiene por los demás. Eso genera una impronta y una forma de ver la vida. Los valores de esa izquierda de derechos humanos y de querer cambiar las cosas es mi referencia. Admiro el patrimonio inmaterial que han dejado multitud de personas y a no olvidar por qué estoy aquí y a quién represento.
¿Cuál es su ‘rincón’ preferido de Rivas?
El casco histórico me transmite paz, y también disfruto en la Laguna del Campillo, recomendable a cualquier vecino; y cuando salgo por Covibar, sobre todo el Parque de Asturias, donde pasé mi adolescencia… Hay sitios maravillosos que forman parte de mi vida. Me gusta ir con la moto, recorrer las calles, saber qué está roto… Y los barrios nuevos, también. Ver cómo van a quedar, como están creciendo y consolidando.
Pedro del Cura es…
Un tipo comprometido con el entorno que me rodea. Lo era antes y lo seré después de mi paso por la Alcaldía. Tiene que ver con una forma de entender la vida.

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