Los servicios de emergencias atienden a 47 alumnos de un IES de Valdemoro por las altas temperaturas

Los estudiantes del centro han tenido que trasladarse al tanatorio municipal, que se encuentra enfrente de su instituto, donde sí hay aire acondicionado.

COMPARTIR

La primera ola de calor de este año se ha adelantado incluso a la entrada del verano y está causando auténticos estragos. Esta misma mañana 47 alumnos del Instituto de Educación Secundaria Neil Armstrong de Valdemoro han tenido que ser atendidos por los servicios de emergencias debido a las altas temperaturas que tienen que sufrir los estudiantes durante sus clases.

Han sido los propios profesores los que, pasadas las 11:00 de la mañana, han tenido que llamar a emergencias ante la indisposición un alumno que se encontraba mal. Ha acudido una ambulancia y han trasladado al chico al servicios de urgencias del hospital.

Una hora más tarde han sido varios los estudiantes que estaban sufriendo mareos por lo que los servicios de emergencias han vuelto al centro donde han procedido a refrescarles con agua. En total se han acercado al centro cinco ambulancias del Summa. Tres de los alumnos han sido llevados al hospital por presentar una crisis de ansiedad y otro de ellos por un esguince.

El concejal de Educación de la localidad y portavoz municipal ha explicado a EFE que en total han sido atendidos 47 chicos y chicas, que dan clases en la segunda planta del edificio, donde se concentra más el calor. El Ayuntamiento ha enviado botellas de agua al centro y se ha puesto a disposición de los sanitarios para ayudar en lo necesario.

ABANICOS DE PAPEL, EL CONSEJO DEL CONSEJERO PARA COMBATIR EL CALOR

Este suceso se produce precisamente tras unas polémicas declaraciones del consejero de Sanidad de Madrid, Jesús Martos, en las que desaconsejaba la instalación de equipos de aire acondicionado en las aulas ya que “puede producir alteraciones en los ojos y el cuello”.

Para Martos, la solución pasa por que los estudiantes aprendan a ‘fabricar’ abanicos de papel. Además, apuntaba el consejero que esta actividad podría convertirse en una buena “terapia ocupacional muy importante para los niños, haciéndolo como lo hacíamos cuando éramos pequeños, dobla, dobla, dobla y tienes el abanico”.

Jesús Martos, explicó que el es partidario por ventilar las aulas y tener siempre agua en las clases para que los alumnos se puedan hidratar.

Dejar una respuesta

cuatro × 1 =