“Torrejón sigue por la senda de la quiebra y los recortes democráticos y sociales”

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Pedro Rollán ganó las elecciones dejándose en el camino a siete concejales y manteniendo, por muy poco, la mayoría absoluta. Pagó, sin duda, las consecuencias de la mayor subida de impuestos en la historia de la ciudad, una deuda absolutamente récord y totalmente desbocada y recortes en servicios básicos y especialmente en las políticas sociales.

Ganó las elecciones escondiendo el logo del PP y, casi inmediatamente, cumplió lo que en campaña desmintió y nosotros ya habíamos advertido: se marchó a la Comunidad de Madrid. Rollán dejó palabras en campaña como ‘sería un engaño no seguir de alcalde en nuestra ciudad’ o ‘voy a compatibilizar os cargos de diputado y alcalde’. ¡Maldita hemeroteca! Tras diferentes tensiones y no poca incertidumbre, el Partido Popular de Torrejón eligió al número 6 de su lista como alcalde.

En su gestión, el nuevo alcalde no solo siguió la senda anteriormente marcada como concejal de Hacienda, sino que la profundizó elevando, aún más, la quiebra económica del Ayuntamiento con la petición de nuevos rescates al Ministerio de Hacienda ampliando el pago de la deuda a 30 años o renegociando condiciones con los bancos. Se confirmaron, así mismo, operaciones ruinosas desde el punto de vista económico y ocultaciones en las cuentas desde artificios contables que ya no se sostienen. Entre ellas, dos destacan sobre manera: tras prometer que creaban la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo y las plazas de aparcamiento y viviendas que esta construyó en suelo público para financiar las grandes inversiones en Torrejon, como la Caja del Arte, el balneario urbano y sede de la Policía Local y el Centro Polifuncional Juan Antonio Paraíso; descubrimos que de gratis nada, costaron más de 20 millones de euros  y, además, se pagó una importante multa a Hacienda por impago de impuestos todos estos años. La pregunta es ¿dónde fue el dinero, por tanto, de las plazas de aparcamiento y viviendas construidas?. La segunda operación fue constatar como se mentía en los inventarios de bienes de la EMVS y el Ayuntamiento al señalar que se tenían plazas de aparcamiento pendientes de vender en balance a 15.000 € como se construyeron cuando se están vendiendo, desde hace años, a 5.000 € o menos.

Un 130% de endeudamiento cuando la Ley solo permite el 110%, deuda aplazada en el pago a 30 años como medida excepcional, impagos reiterados de contratos (siguiendo con la senda anteriormente iniciada) y recortes en políticas sociales serían los ejes de un Gobierno municipal que, sin embargo, sigue teniendo entre sus prioridades, casi como una prioridad, la propaganda (con el uso partidista y único de la revista municipal Plaza Mayor, edición de folletos, uso de las redes sociales, etc.) y los festejos como la contratación de manera directa de un gran evento para las Navidades: la Pirámide Mágica, convirtiendo la celebración de las navidades en Torrejón como las navidades con más gasto público de toda España.

Otra de las características que enmarcan este balance es la mayor regresión democrática en la historia de la ciudad: plenos por la mañana, haciéndolos coincidir con el mercadillo municipal; recorte de las mociones que puede presentar la oposición, recortes de los tiempos de intervención, impedir que los vecinos y vecinas puedan hablar en pleno, no convocar los consejos de barrio ni los consejos sectoriales, reducir los presupuestos participativos a solo un titular en el que como mucho los vecinos de manera individual pueden enviar un mail de propuestas al alcalde, no publicar la información fidedigna del Ayuntamiento, no responder a los escritos de la oposición pidiendo información, no desarrollar el consejo económico y social de la ciudad (que reconoce la ley de grandes ciudades de la que solo aplican lo que quieren) pero, sobre todo, manejar los medios de comunicación municipal de manera partidista e interesada, unilateral y con un importante incremento en los costos. Un Gobierno de espaldas a los ciudadanos, autoritario y tremendamente opaco.

Las cosas pueden y deben ser diferentes con una ciudad compartida con los vecinos y vecinas en los que se compartan las ideas e iniciativas, con una ciudad que gaste lo que recaude y que pague en tiempo y forma marcando entre sus prioridades las que deberían ser las prioridades reales: las personas, el empleo y las políticas sociales que deberían ser la clave y el eje de nuestras preocupaciones.

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