Los “olvidados” de La Cañada

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Es uno de los enclaves con más solera de Coslada que comprende las calles San Juan, San José y Nuestra Señora de Bellaescusa, unidas bajo el nombre de ‘La Cañada’ por su avenida principal. Familiar y entrañable. Aquí todos se conocen. Aquí todos se saludan. Guarda ese espíritu de antaño, y supo alardear de convivencia con la llegada de nuevos moradores que traspasaron la frontera para fijar en este barrio de color obrero su residencia.

Pero vecinos y comerciantes se sienten “olvidados” y no es la primera vez que elevan su tono de denuncia. Alegan “falta de mantenimiento” en jardines y suspenden al Ayuntamiento en “limpieza”, una reivindicación que viene de lejos y que, tal y como explican ante los micrófonos de Objetivo Digital, no conoce siglas ni ideologías. “Llevo aquí más de 40 años, y esto siempre ha estado así, da igual qué alcalde gobierne, solo se preocupan de cobrar los impuestos y de hacer parques que luego dejan caer en el olvido”, comenta Benito, uno de los veteranos de La Cañada.

Las inundaciones son el ‘talón de aquiles’ del barrio, y el último episodio se vivió a comienzos de julio. Las lluvias torrenciales que inusualmente inauguraron el mes hicieron estragos en La Cañada. “Abrimos hace nueve años y es la cuarta vez que vemos nuestro local asolado por el agua”, cuenta Laura, peluquera y propietaria de Xpray, uno de los negocios afectados por la tormenta. “Está muy deteriorado, con mucha humedad… el perito solo nos da la cuarta parte de lo que nos haría falta para poder hacer una reforma en condiciones”, añade.

Ella y su socia, Natalia, estaban en el interior del establecimiento cuando comenzaron a caer las primeras gotas. “Es cuestión de un minuto, y el mundo se te viene encima. Cuando te das cuenta, ya no puedes hacer nada. Nos pilló dentro, trabajando, y tuvimos que parar y ponernos a sacar cubos”, asevera su ‘compañera de faena’, que tilda la situación de “incontrolable” y cuantifica en “numerosas” las pérdidas. “Era viernes, uno de los días de más trajín, y en pleno auge de bodas. El sábado tampoco tuvimos una jornada normal, con un tremendo olor a humedad”, relata. Ambas tienen claro su reclamo: “que limpien las alcantarillas” y, además, creen que la supresión de un sumidero cercano tiene mucho que ver. “Este es un barrio solidario, y son los vecinos quienes salen siempre en nuestra ayuda y sacan de las alcantarillas lo que no saca nadie”. Por último, consideran que estos siniestros son evitables. “Estábamos en alerta naranja y, si saben que esto pasa, ¿por qué no hacen nada antes?”, preguntan. Dicen sentirse “a la cola”. “No parecemos de Coslada”, rematan.

Comparte argumentos Nacho. Lo que antes fue el mítico Bar Santos, propiedad de su familia y uno de los clásicos puntos de encuentro de La Cañada, es desde hace nueve meses una clínica de osteopatía que regenta este joven emprendedor de 26 años.

“Tuve que cerrar ese y los siguientes días, y me pasaré el verano haciendo reforma porque el agua ha levantado paredes, suelos y el rodapié, y he perdido historiales de clientes”, remarca. Asegura que “nadie pasó por aquí para ayudar”, consciente de las consecuencias que dejó el temporal en la ciudad. “Los bomberos estaban saturados y, seguramente, habría otras zonas igual o peor (…). Fuimos nosotros quienes nos pusimos manos a la obra”, termina.

A la oleada de opiniones se sumó la de Segundo, voluntario de Sonrisa Digna. Esta ONG dispone de una instalaciones que, cedidas por el Consistorio y compartidas con Protección Civil y Cruz Roja, sirven de sede para prestar servicio los más necesitados.

“Llegué a las cinco de la tarde y el agua nos llegaba por la rodilla, con pérdidas de hasta 100 kilos de frutas y verduras, pasta, azúcar y otros alimentos que iban destinados a más de 20 familias sin recursos”, relata. Denuncia que la ayuda llegó demasiado tarde. “Seis días después apareció por aquí una máquina para limpiar un poco”.

LA RESPUESTA
Desde la administración local ‘da la cara’ la concejala de Urbanismo, Vías y Obras, Charo Arroyo, quien reconoce un vínculo especial con este barrio cosladeño donde estudian sus hijos. “No nos olvidamos ni de este, ni de ningún otro”. Así de contundente se muestra la edil, que habló de un “barrio antiguo” con instalaciones en la misma línea y un colector “sin capacidad” para dar respuesta ante lluvias abundantes; pero con compromisos que, ante estos condicionantes, podrían venir a mejorar y aliviar la situación. “Estamos preparando un pliego de condiciones que sacaremos a concurso para la limpieza intensiva de los imbornales”, alega; además de algunas obras menores que también están pendientes de acometer.

Asimismo, Arroyo hizo hincapié en el “compromiso” del equipo de Gobierno con La Cañada. “Haremos todo lo posible y tienen todo nuestro apoyo”, alega, además de poner a disposición de los vecinos su número de teléfono. “Siempre estará abierto”.

SOCAVÓN
Por otro lado, la responsable municipal afirma que desde el Ejecutivo socialista están dando “especial prioridad” al socavón abierto en las inmediaciones del Parque de Bomberos a consecuencia de la tormenta. “No es la primera vez que aparece y estamos trabajando para que no vuelva a suceder”. De momento, el acceso y la salida por este punto continúa cerrado al tráfico y, según previsiones, se mantendrá sin servicio hasta el mes de octubre. “Otro de nuestros objetivos inmediatos es el vallado de la avenida de España, que cayó a las vías de tren por el temporal”, apostilla.

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