Roba 2.000 bombonas durante un año y cae por simular un macrorrobo

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Las 1.893 bombonas de propano y butano «robadas» nunca salieron de la nave de Vicálvaro el pasado 8 de diciembre. Ese día sólo salió el camión sustraído (pero vacío) y el resto del robo se simuló. En realidad, las casi 2.000 bombonas fueron «desapareciendo» a lo largo del año, poco a poco, porque el encargado se las fue llevando pero llegaba finales de año, balance de la empresa y había que cuadrar ese desfalco de alguna manera, por eso simuló el macrorrobo que hizo saltar todas las alarmas policiales por la peligrosidad del material. Eso hizo creer a la Policía el encargado de la nave de Repsol situada en la calle Boyer, 4 de Vicálvaro. Se trata de un hombre de 44 años y nacionalidad uruguaya que fue detenido la mañana del martes en su propio centro de trabajo, la nave de Repsol donde aquel día hasta forzó cerraduras de taquillas, provocó daños en las puertas de acceso al recinto y dejó todo como un perfecto decorado de robo de película. Para dar el «palo» utilizó a un compinche, un español de 43 años con antecedentes policiales por robos con fuerza, robo con violencia, tráfico de drogas y hurto. Él fue quien se quedó con el camión, el famoso Nissan Cabstar blanco cuya búsqueda trajo de cabeza a la Policía las últimas semanas (hasta el helicóptero Cóndor lo buscó) y que desguazó pocas horas después de cometer el robo para revender por piezas (y así deshacerse de él cuanto antes dado la repercusión que tuvo) en una parcela de Mejorada del Campo. Allí fue arrestado también el martes tras quedar con un presunto comprador al que iba a colocar el motor del Nissan por 2.500 euros. Ya tenía un comprador de Badajoz pero los agentes lograron actuar rápido y obtener una prueba de cargo.

27.000 euros

En esta parcela, los investigadores también encontraron otro vehículo que figuraba como sustraído en Barcelona. Los agentes calculan que si vendían la bombona a unos 15 euros, habrán sacado más de 27.000 euros. Creen que el español sólo se quedó el camión y el beneficio de las bombonas era íntegro para el uruguayo, que había cambiado de forma de vida en el último año, se mudaba de casa con frecuencia y se había entregado a una vida llena de excesos. El robo, que se ha logrado esclarecer gracias a una complicada investigación por parte de la Brigada de Información, sembró el pánico en la capital porque se produjo antes de las fiestas navideñas y con el recuerdo aún cercano de la acumulación de bombonas en Alcanar por parte de los terroristas de Ripoll el pasado verano. Pronto descartaron que fuera un robo con fines terroristas pero los agentes tuvieron que realizar un meticuloso trabajo en el que hubo que visionar cientos de horas de imágenes de cámaras de videovigilancia y tuvieron que sortear las constantes zancadillas que ponía en las pesquisas el encargado de la nave y, a la postre, principal autor. Él fue quien dijo que los cacos habrían realizado una decena de viajes para llevarse todas las bombonas aquella tarde y otras mentiras.

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