Campaña contra el decreto para regular los pisos turísticos

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Mañana termina el plazo de alegaciones al borrador de Decreto para la regulación de las viviendas de uso turístico en la región. La norma que ha redactado el Gobierno de Cristina Cifuentes para otorgar una serie de derechos y deberes a las plataformas que sirven para contratar estos pisos que, aunque deberían estar inscritos en el registro regional, la mayoría no lo están y que están generado, por su enorme crecimiento, lo que ya se conoce como la «turistificación» de los barrios más céntricos de la capital.

Contra este fenómeno luchan desde hace tiempo varias plataformas vecinales. Denuncian que están alterando la convivencia vecinal así como la desaparición del alquiler residencial o a largo plazo. Añaden que su expansión sin control ha traído un encarecimiento de precio del metro cuadrado por el alquiler por fines de semana o puentes. Y finalizan denunciando que esta situación está expulsando a los vecinos de siempre y en su lugar está atrayendo a turistas que desnaturalizan el barrio. A las plataformas de vecinos se han unido los hoteleros, un colectivo que considera que estas viviendas les hacen competencia desleal, puesto que no se les exige licencia de actividad.

Detractores

Ni a unos ni a otros les ha convencido el borrador de decreto diseñado por el Gobierno autonómico. Ambos consideran muy «laxa» la norma y piden una regulación más estricta para que se frene la expansión de estos pisos. La Asociación de Vecinos de Chueca ha iniciado una petición de firmas en Change.org para que el Ejecutivo regional no siga adelante con su borrador y se reúna con las plataformas vecinales para recoger sus peticiones. En concreto, se quejan de una de las novedades del decreto que dice que para poder vetar la conversión de uno de las viviendas en piso turístico por parte de la Junta de Propietarios de un edificio tiene que hacerse por unanimidad. No valdrá con que sean mayoría los vecinos que voten en contra. De esta manera, un sólo vecino con su voto podrá permitir que una vivienda se haga «turística», con lo que bastaría que el propietario del piso turístico votara a favor de su propia petición para que la Junta de Propietarios no pueda oponerse. «Lo siguiente –se quejan una ex vecina– ya sabemos lo que es: la vivienda se trocea para hacer varios apartamentos que se alquilan de jueves a domingo. Las salidas y entradas de madrugada, las fiestas, los tacones y las maletas para arriba y para abajo. No hacen la compra, ni necesitan mercerías, ni tintorerías… Esto ha llevado a que los comercios de siempre estén cerrando y sean sustituidos por restaurantes y bares de copas. Este fenómeno se ha multiplicado por mil y va acabar con la convivencia vecinal. La gente ya se está yendo por subidas indiscriminadas de alquileres o porque no soporta las juergas y el ajetreo de estos pisos», se queja Carmen, ex vecina del centro.

Además de una campaña de firmas, la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos del Centro de Madrid está promoviendo una campaña de presentación «masiva» de alegaciones al borrador, tal y como avanzó «El Mundo», por su parte, la Asociación Empresarial de Hoteleros de Madrid (AEHM) pedirán al Gobierno regional que se atribuya a los ayuntamientos la potestad de establecer las zonas en las que se debe permitir el «uso turístico de los inmuebles». La Comunidad ha asegurado que estudiará todas las alegaciones.

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