El Sur exige repartir la carga migratoria

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Los jefes de Estado o de Gobierno de Italia, España, Francia, Grecia, Chipre, Malta y Portugal se dieron cita ayer en Roma para celebrar la IV Cumbre de países del sur de la Unión Europea. Una reunión con la que el presidente del Ejecutivo español, Mariano Rajoy, ha inaugurado su agenda exterior de cara al nuevo año y que da continuación a las ya celebradas en Atenas, en septiembre de 2016, en Lisboa, en enero de 2017, y en Madrid, en abril del año pasado. El principal objetivo del encuentro era analizar e intentar dar soluciones prácticas a temas cruciales como la inmigracion ilegal y los refugiados, uno de los principales problemas de la Unión Europea en los últimos años y en concreto de Italia.

El país transalpino es uno de los que más refugiados ha acogido en los últimos meses, y su capacidad de acogida está poniéndose a prueba. Sólo el año pasado llegaron 118.914 inmigrantes desde las costas del norte de África, mientras que a Grecia lo hicieron 28.800, a España 21.468 y a Chipre 1.067, según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). A estos números hay que sumar los 3.116 inmigrantes que murieron el año pasado, principalmente en aguas del Mediterráneo, según las estimaciones de la misma agencia. Por ello, en la Cumbre se planteó la necesidad de que la UE apoye de manera decidida a los Estados mediterráneos para proteger la frontera meridional comunitaria, según se lee en un comunicado del Palacio de la Moncloa. Los siete líderes reunidos pretenden un respaldo del resto de la Unión también en cuestiones de asilo. En este contexto, Mariano Rajoy reclamó a la UE más ayuda al control de las fronteras en el sur porque considera que no se puede dejar a los estados que afronten en solitario esa labor.

«La gestión de los flujos migratorios será un desafío fundamental para la UE en los años por venir. Los países del sur de la UE están particularmente preocupados», dice la declaración final de la cita. En el texto se señala que «el papel fundamental y la carga de la protección» de las fronteras de esos Estados deben ser «reconocidas y compartidas por la UE». «La UE tendrá que redoblar su lucha contra la trata de personas y las nuevas formas de esclavitud, garantizar los derechos humanos de todas las personas y proteger a los que necesitan protección internacional, particularmente a los grupos más vulnerables», añade.

Los siete participantes aseguraron estar «firmemente comprometidos con una política migratoria común» para evitar flujos irregulares y masivos y apostaron por abordar las causas de este fenómeno cooperando con los países de origen y tránsito. «Estamos decididos a fortalecer nuestras asociaciones con esos países, particularmente en África», señalaron.

Pero en la agenda también ocuparon un lugar destacado los asuntos económicos y financieron de los 27, por lo que se abordaron en conjunto las últimas propuestas para la reforma de la Unión Económica y Monetaria, con especial interés en examinar de qué manera se puede completar la unión bancaria y estudiar modos para afrontar futuras crisis. Otros temas a tratar fueron las negociaciones del Brexit, que comienzan ahora una nueva fase, así como la lucha contra el terrorismo y la agenda de las próximas reuniones del Consejo Europeo.

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