Solbes reconoce «claros errores de previsión»

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El ministro de Economía y Hacienda entre los años 2004 y 2009, Pedro Solbes, reconoció ayer ante la Comisión de Investigación de la crisis financiera del Congreso de los Diputados que «hubo claros errores de previsión en el ámbito macro. No fuimos capaces de detectar la fuerte recesión española en 2009 y se pensaba volver a una situación de crecimiento en 2010. Y lo mismo se puede decir de los años posteriores, sobre todo en lo que se refiere a la segunda recesión en 2011». En su tono habitual, plasmó sus diferencias de criterio con el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y lamentó no haber podido hacer más cosas para atajar la situación. ¿Hicieron cosas?, le preguntó la diputada de Esquerra Republicana Ester Capella. «Las que pudimos hacer. Si hubiéramos sabido que la crisis iba a ser tan profunda habríamos cambiado».

Solbes compareció ante la comisión con la lección bien aprendida. «Sería absurdo, a la luz de los acontecimientos posteriores, responder negativamente a si se podría haber hecho mejor». Además de los errores de previsión, el ex vicepresidente económico reconoció que las finanzas públicas podrían haber estado mejor (durante su mandato se llegó a superávits presupuestarios de hasta el 2,2% del PIB pero cree que era posible llegar al 4-5%); que se minusvaloró el riesgo del déficit por cuenta corriente; la incapacidad para corregir la evolución de los costes laborales… Le queda el consuelo, eso sí, de que «cualquier crisis futura será distinta, porque, entre otras cosas no volveremos a entrar en la UE, ni en el euro…»

Aunque en ningún momento trató de eludir sus responsabilidades («recibimos una situación económica buena, con riesgos, y la dejamos en caída libre»), Solbes recordó que José Luis Rodríguez Zapatero gobernaba en minoría, que había un tripartito en Cataluña y que las comunidades autónomas no permitían ninguna modificación en la gobernanza de las cajas de ahorros. «Cogimos un tren que venía acelerado, que se aceleró aún más, no se pudo frenar y nos quedamos sin vía». No se puede resumir más gráficamente la crisis que asoló España a partir de 2008.

Con la perspectiva que da el tiempo pasada (un decenio ya) Solbes reconoció que «debimos ser más valientes en el tema del superávit presupuestario y en la reforma de las cajas de ahorros». Otra cosa es que se pudieran haber hecho, dejó entrever. El Congreso, en su opinión, no estaba preparado para recibir unos presupuestos superavitarios («equilibrados sí») y dejar a las autonomías sin el control de «sus» cajas de ahorros hubiera sido imposible sin una quiebra que lo justificara. Hubo que esperar a la intervención de Caja Castilla-La Mancha, en marzo de 2009, «mi última actuación a petición del Banco de España».

El otro escenario de la comparecencia tenía más que ver con sus encontronazos con Zapatero que con la situación económica en sí misma. La diferencia de criterios la resumió en que «se trataba de hacer política de una manera o de otra». También dejó clarísimo que la burbuja inmobiliaria no era atribuible al Gobierno de Zapatero. «No se me ocurre cómo haber podido parar la inversión en vivienda».

Desencuentros hubo muchos. El «Plan E» («hubiese preferido reservar esos fondos por si la crisis se complicaba»)y el gasto ineficiente para satisfacer necesidades injustificadas (en alusión al AVE para todos). No le gustaba el gasto inmediato y «a veces decía lo que quería yo y no lo que quería el Gobierno».

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