Messi tiene un socio

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No tuvo su día el Celta y sí Messi. La combinación de las dos circunstancias dio como resultado un marcador abultado, una goleada rápida que metió al Barcelona en los cuartos de final de la Copa del Rey. Era una eliminatoria complicada para el campeón, ante un gran rival que ya le empató en la Liga y en la ida, pero ayer desde el primer momento el «10» anunció que la podía liar. En cuatro minutos, Leo ya había tocado tres balones con espacios. Demasiada ventaja. Podían los azulgrana con la presión avanzada de los celestes y lograban llevar la pelota a su estrella para que la distribuyera con comodidad. Y cuando conectó con Alba el duelo acabó. La importancia que daba Valverde al encuentro se explica desde la presencia del lateral izquierdo catalán. Digne cumple, pero Jordi Alba, y este año más, es el de las grandes citas por su capacidad para abrir el campo por la izquierda y la por la conexión especial que tiene con Messi. «Siempre que puedo lo busco porque mete casi todas», explica Alba. Y los números le dan la razón. Leo es habitualmente la primera opción para el defensa, y muchas veces la única. En el 1-0 la pelota fue al argentino quizá de casualidad, porque el centro no era cómodo. Pero en el 2-0 la lógica decía que el pase definitivo tenía que ir a Luis Suárez, preparado con la caña… Pero no, Alba miró atrás, al espacio por el que iba a aparecer su gran aliado para rematar también de primera. En quince minutos todo parecía resuelto con los dos goles marcados por el ídolo del Camp Nou.

Pero no paró el Barcelona. Parte de su dominio fue consecuencia de la presión que hizo cada vez que perdía la pelota. Ordenado y sincronizado, funcionando como un todo, con Busquets como líder, iba el grupo a recuperar el esférico. El Celta un delantero espectacular como Iago Aspas, pero si no toca el balón es imposible que sea peligroso. Apenas lograba superar el centro del campo el conjunto de Unzué. Robó el Barcelona en la zona de riesgo muchas pelotas. La última, tras un mal pase atrás de Pione Sisto que dejó a Luis Suárez solo frente a Sergio, se convirtió en el cuarto gol.

Antes, la sociedad de Alba y Messi tuvo su tercer momento mágico. Su unión es de ida y vuelta. Lo lógico es que el lateral sea el que asista, pero a veces cambian los papeles. Leo, que iba andando, vio la arrancada de su compañero zurdo y le puso un balón milimétrico. Sergio dudó en la salida, dejó un hueco y el defensa lo aprovechó para meter el balón por ahí con un remate con cierta complicación.

Los dos entrenadores dieron la eliminatoria por terminada. Unzué reservó a Aspas y a Wass y Valverde esperó un cuarto de hora para dar descanso a Messi y que se llevara el aplauso de su afición. Es otro de los triunfos del entrenador del Barça: ha conseguido que el «10» se dosifique. Su lugar lo ocupó Dembélé, que necesita lo contrario que Leo: ir fogueándose. Se pegó un par de carreras buenas y sacó el córner que Rakitic, de cabeza, convirtió en el quinto gol.

– Ficha técnica:

5 – Barcelona: Cillessen; Semedo, Piqué (Vermaelen, min.46), Mascherano, Jordi Alba; Rakitic, Busquets, Iniesta (Arnaiz, min.62), André Gomes; Messi (Dembélé, min.59) y Luis Suárez.

0 – Celta: Sergio; Hugo Mallo, Sergi Gómez, Fontàs, Jonny; Lobotka, Wass (Radoja, min.46), Jozabed; Emre Mor, Iago Aspas (Maxi Gómez, min.46) y Pione Sisto (Brais, min.57).

Goles: 1-0: Messi, min.13. 2-0: Messi, min.15. 3-0: Jordi Alba, min.28. 4-0: Luis Suárez, min.31. 5-0: Rakitic, min.87.

Árbitro: Hernández Hernández (Comité de Las Palmas). Sin amonestados.

Incidencias: Partido de vuelta de los octavos de final de la Copa del Rey disputado en el Camp Nou ante 59.009 espectadores. Antes del encuentro, se exhibieron en el estadio 20.000 pancartas amarillas, repartidas por diversas entidades soberanistas, y en las que se pedía la libertad de los políticos catalanes encarcelados por su participación en el proceso independentista.

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