Gonzalo Pérez de Vargas: «No cambio un gol por una parada»

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Gonzalo Pérez de Vargas (Toledo, 27 años) es un gran cocinero. «Últimamente me gusta hacer curry verde», dice. Pero, sobre todo, es un gran portero de balonmano y uno de los encargados de liderar a España en el Europeo en el que debutan mañana contra la República Checa. Habla tranquilo sobre su trabajo y sobre lo que les espera en Croacia.

–¿Cómo llega España?

–Estos últimos años hemos dado prioridad a llegar bien a través del torneo internacional de España, donde aparte de preparar cosas siempre queremos mostrar un nivel competitivo alto. Hemos demostrado capacidad de hacer cosas muy bien, otras no tanto, pero para eso también sirve el torneo, para poder notar cuáles son nuestros puntos más débiles y trabajar en ellos para hacerlos mínimos o solucionarlos.

–¿Da tiempo a captar la idea de Jordi Ribera, el seleccionador? Porque se juntan pocas veces.

–Al final en ese sentido creo que los entrenadores son inteligentes e intentan adaptarse primero a los jugadores que tienen y luego a los equipos en los que juegan; situaciones tanto de ataque como de defensa que se producen en equipos donde la mayoría de nosotros o juega o ha jugado. Eso hace que tengas una base, y al final el jugador está preparado para reaccionar y participar en diferentes formas de juego. Quizá en ese sentido España es más rica que otras selecciones y eso se puede aprovechar, pero obviamente no tienes la facilidad de entrenar tantos días como en el club.

–¿Cómo es Jordi Ribera? Parece un estudioso de su deporte.

–La sensación que da desde fuera es la misma que tenemos nosotros: un profesional de los pies a la cabeza que no quiere dejar nada suelto en lo que pueda controlar. El tener todo organizado nos facilita la tarea. Del año pasado a ahora hemos tenido más tiempo de conocerlo mejor, de tener más confianza de poder decirle depende qué cosas y las sensaciones son buenas.

–¿Pesa la portería de España?

–La portería pesa en cualquier sitio; en el Barça también, Rodrigo seguramente en París tenga la misma sensación. La portería es clave, no lo digo yo, lo dice mucha gente, y en el equipo que estés te van a exigir y se va a notar mucho tu trabajo. La idea tanto de Rodrigo como mía es que tenemos que funcionar como un equipo y hacer que la portería sea eficiente.

–¿Quién le ha enseñado más de su oficio de portero?

–En Toledo tuve un entrenador que no era de porteros, pero que se centró en los porteros cuando tenía 12 o 13 años y empezábamos a jugar los Campeonatos de España, que fue Javier Gómez; y verdaderamente mejoré cuando llegué a Barcelona con Xavi Pascual, el actual entrenador del Barça, que había sido portero y tiene un trabajo para los porteros que empezamos a practicar. El primer y el segundo año mejoré mucho tácticamente. Después te pondría como fundamental a Saric, que me enseñó a estar tranquilo. He tenido la suerte de jugar con los mejores: Sterbik en la Selección, Saric, llegué a coincidir también con Hvidt, Barrufet, que han sido ídolos, y como soy un apasionado, veo muchos partidos e intento desmenuzar lo que pasa. A los porteros los observo e intento aplicar lo que me pueda ir bien.

–¿Es más importante la intuición, estudiar a los rivales…?

–A medida que vas creciendo conoces más tu cuerpo y tus limitaciones, y quizá dónde podrías mejorar, y en ese sentido físicamente se puede dar un gran salto. Pero lo importante es estar tranquilo, saber que las cosas que estás haciendo las haces por algo, aunque estés encajando goles.

–¿Se ha sentido imbatible?

–Alguna vez he tenido esa sensación. Entras en un estado de ánimo con adrenalina, te calientas… La última vez que noté la sensación como de que vas más rápido que la pelota fue el año pasado contra el Kiel con el Barça. Es una sensación muy bonita y firmaría que pasara en este Europeo.

–Ahora, con las nuevas normas, tiene más fácil meter goles (logró dos en el último partido contra Polonia), además de pararlos. ¿Qué siente?

–Nada parecido a una parada. Aparte, da la sensación de que es, como no hay portero rival, como un tiro libre entre el que lo tira y su propio estado de ánimo. Tengo la suerte de estar bastante efectivo, no como el año pasado, pero no lo cambio por una parada.

–Es decidir en un segundo…

–La diferencia con el año pasado es pensar en pasar. Creo que soy bastante certero a la hora de dar contraataques y al final no difiere mucho de un lanzamiento a portería. Es como hacer un pase a la portería. Si piensas en tirar vas a cambiar tu forma de soltar el balón y vas a fallar. Al final es tomarte medio segundo y pensar lo que quieres hacer.

–¿De dónde viene su gusto por la cocina?

–Primero por necesidad: cuando te independizas tienes que empezar a comer sano y a cocinar para no tener que recurrir a comer fuera o a la comida rápida. Y tengo grandes profesores en casa.

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