España acecha a Francia como primer destino mundial

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Pese a las zancadillas políticas y a las adversidades externas, la industria del turismo español cerró 2017 como el mejor año de su historia, con un incremento del PIB turístico de un 4,4% en el conjunto del ejercicio, según las estimaciones que hizo ayer públicas la patronal Exceltur. «Cerramos un año excepcional que supone encadenar ocho ejercicios con un crecimiento superior al del conjunto de la economía española, lo que equivale a elevar su influencia en el PIB hasta el 11,5%», aseguró ayer José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur, quien detalló que «el turismo se reafirma como el sector más decisivo para la economía española, gracias a los 134.000 millones de actividad que generó en 2017, erigiéndose como el principal creador de empleo, con 77.501 nuevos puestos de trabajo».

La excelente dinámica del sector turístico español viene marcada por la creciente demanda internacional que, tal y como adelantó el miércoles Mariano Rajoy, superará por primera vez la friolera de los 82 millones de visitantes extranjeros, lo que significa un incremento del 8,9% en comparación con el año 2016. «Con estas cifras España logra superar de largo a Estados Unidos, que a falta de los datos definitivos, se estima que cierre el ejercicio con unos 77 millones de viajeros internacionales, ya que las políticas de Trump y el buen posicionamiento del dólar han marcado una cierta desaceleración turística. Frente a ello, Francia se mantiene indemne en el primer puesto de los países más visitados del mundo, pero lo cierto es que su ritmo de crecimiento es algo inferior al de nuestro país, pues las estimaciones apuntan a que cerrará el año con un incremento de entre el 5% y el 6% en el número de turistas, rozando los 86 millones de visitantes», asegura a LA RAZÓN Ignacio López, analista especializado en el sector turístico.

Barcelona, a la baja

El buen año del sector ha quedado emborronado por la inestabilidad política de Cataluña después de la celebración del referéndum ilegal del 1 de octubre. «El independentismo ha pasado factura, porque esa inestabilidad ha detraído 0,3 décimas el crecimiento del PIB turístico español en el dato global de 2017, cifra que sube hasta las 0,7 décimas en el cuarto trimestre», confirmó Zoreda, quien detalló que esa ralentización «supone una pérdida total de 319 millones de euros de actividad turística durante el periodo de octubre a diciembre, desplome que se ha concentrado principalmente en la ciudad de Barcelona».

España todavía no ha tocado techo y las perspectivas para el año 2018 se mantienen al alza. Según Zoreda, «si la crisis catalana se estabiliza, a partir del segundo trimestre del año las previsiones apuntan a que el PIB turístico crecerá en torno al 3,3% en 2018, lo que significa volver a superar la media de la economía nacional».

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