Trasplantes de órganos con hepatitis C

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«Los datos que presentamos hoy son excepcionales, tenemos el mayor incremento en la historia de la donación», afirmó ayer Beatriz Domínguez-Gil, directora general de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), en la presentación del balance de trasplantes de 2017. Esta es la primera prueba de fuego de la nueva responsable que tomó las riendas de este organismo a mediados del pasado año, tras la jubilación de Rafael Matesanz. Y la ha superado con creces: el número de donantes por millón ya se sitúa en 46,9. De los 550 donantes que había en 1989, cuando se puso en marcha la ONT, en 2017 han superado los 2.000. En concreto, 2.183. Cada día, seis personas donaron órganos y se realizaron 14 trasplantes diarios. De ellos, 140 los recibieron niños.

«Tenemos más del doble de donantes que el resto de países europeos y superamos en más de 16 puntos porcentuales la media de Estados Unidos», añadió la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Dolors Montserrat. La brecha con el resto de países del mundo es cada vez mayor.

El objetivo para 2020 era alcanzar los 40 donantes por millón, pero esa cifra hace dos años que se ha superado. Por eso, Domínguez-Gil anunció ayer la puesta en marcha de un nuevo «Plan 50×20», que tiene como objetivo conseguir los 50 donantes por millón y los 5.500 trasplantes en 2022, «para seguir batiendo récords», añadió Montserrat.

Para ser «el país de los trasplantes», como indicó la directora de la ONT, trabajan específicamente en cuatro líneas: la colaboración entre las urgencias y el resto de servicios del hospital, la adaptación al nuevo perfil del donante, el incremento de la donación en asistolia (con el corazón parado) y el descenso de las negativas familiares. El primer factor es el resultado de que nuestro sistema de salud sea uno de los mejores del mundo y de que se fomente el intercambio de órganos entre las diferentes comunidades autónomas. Y es que, como insiste Domínguez-Gil, aunque algunas tiene más actividad que otras, «cualquiera de ellas estaría por encima de otros países de nuestro entorno».

Pero para seguir mejorando, dentro de ese nuevo plan, la ONT también trabaja en nuevas vías de trabajo, como «poder trasplantar órganos de pacientes con hepatitis C». Domínguez-Gil explicó a este diario que ya se está trabajando en un nuevo protocolo para implantarlo en todos los centros trasplantadores. Es más, «ya se han hecho algunos trasplantes en el que el donante tiene hepatits C». Uno de ellos fue cardíaco. «Cuando tienes que decidir entra la vida o la muerte no hay mucho que pensar». Y es que gracias a los nuevos tratamientos, los receptores ya no rechazan estos órganos. Eso sí, en el consentimiento informado que firman los pacientes se refleja que el donante tiene la enfermedad.

Y es que el perfil del donante también ha cambiado en los últimos años. Desde hace más de una década, la siniestralidad vial, que era una de las vías más activas de donación, ha descendido drásticamente, «afortunadamente». Y por ello, ahora la mayoría de donantes son de edad más avanzada y sufren accidentes cerebrovasculares. «El donante ha envejecido», puntualiza la nefróloga. Más de la mitad superan los 60 años y hasta un 9% los 80. Como anécdota, cabe destacar que el año pasado se pudo trasplantar el hígado de un hombre de 94 años. Porque en la actualidad, «sólo tenemos en cuenta la edad biológica», no la que aparece en el DNI.

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