«El Daesh sigue en Irak. No debemos bajar la guardia»

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La presencia española en Irak en el marco de la Operación «Inherent Resolve» cumple dos años. La misión de asesorar al Gobierno de Irak, instruir a su Ejército y la Policía ha evolucionado una vez caída la gran mayoría del territorio ocupado por el Daesh, y el objetivo principal de la Coalición Internacional y del Gobierno iraquí a pasado a ser el de asegurar el control efectivo del territorio de Irak para lograr su completa estabilización. La instrucción ha evolucionado al «train the trainer», esto es, instruir al soldado iraquí como futuro profesor de sus compatriotas. El General de Brigada Luis Cepeda, jefe de la Fuerza española en Besmayah, nos explica el presente y futuro inmediato de la misión y de la presencia de las tropas españolas y de la Coalición Internacional.

–¿Por qué el Ejercito Español está desplegado en Irak?

–España ha sufrido el azote del terrorismo yihadista desde hace años y no puede por menos que mostrarse solidaria con los esfuerzos de la comunidad internacional para luchar contra su manifestación más reciente, que es el Daesh. Igual que se está realizando en el Sahel, desde Mauritania a Mali, y de la República Centroafricana hasta Somalia, España también decidió participar en Irak al constituirse la Coalición en 2014. Con nuestra participación en la Coalición y mediante nuestro despliegue contribuimos a que nuestros conciudadanos en España estén más seguros y esto, por descontado, influye también en la seguridad de nuestros vecinos europeos.

–¿Qué hemos conseguido aportar en este tiempo?

–Conseguimos que las Fuerzas Armadas y de Seguridad iraquíes colapsadas desde 2014 –situación que permitió al Daesh prácticamente llegase a 30 Km de Bagdad–, hayan recuperado su capacidad de planear y ejecutar operaciones militares para liberar las zonas de su territorio ocupadas y controladas por el Estado Islámico. Las mismas unidades que han participado en la reciente reconquista de las ciudades y territorios ocupados como Mosul.

–Una vez derrotado el Daesh, ¿cómo evolucionará la misión?

–El terrorismo yihadista ha mostrado su capacidad de adaptarse o mutar y lo primero es aclarar que no cabe hablar de «derrota del Daesh»; sólo cabe hablar de la liberación de aquellas zonas de terreno que ocupaban y denominaban El Califato. Territorios iraquíes donde recaudaban sus impuestos, ejercían sus leyes y el gobierno directo sobre parte de la población. Toca ahora consolidar la seguridad en estas zonas y proporcionar la estabilidad necesaria para que el Gobierno de Irak recupere su control efectivo y los ciudadanos la normalidad tras años de vivir bajo el yugo de la barbarie del Daesh. En la actualidad, sólo quedan bolsas residuales de resistencia en Irak. Pero, insisto, esto no quiere decir que el Daesh haya sido derrotado por completo.

–¿Cuáles son sus prioridades respecto al adiestramiento?

–La principal prioridad respecto al adiestramiento es conseguir su cohesión y espíritu de unidad. El adiestramiento que realizamos va enfocado a potenciar estas dos características, esenciales para una unidad que va a entrar en combate y que ha de recuperar la voluntad de vencer, y creo que lo hemos conseguido.

–¿Cómo ve la Coalición el trabajo de España?

–España es uno de los miembros más comprometidos. Proporciona todos los servicios y el grueso de los instructores de uno de los cinco grandes centros de adiestramiento con que cuenta la Coalición, el situado en Besmayah, que a su vez es un centro de referencia en las Fuerzas Armadas iraquíes. La Coalición nos considera gente seria, comprometida, fiable, que sabe hacer bien las cosas, y sabe que estamos dispuestos a adaptarnos a los requerimientos e imprevistos que puedan surgir.

–¿Cómo cree que los iraquíes ven el trabajo de los españoles?

–Los adiestradores españoles son los preferidos por los iraquíes por nuestra forma de trabajar, nuestra alegría y a la vez por la seriedad que imprimimos a nuestro trabajo y con flexibilidad rigor en el planeamiento y programación de las actividades.

–Usted manda el Tercio «Don Juan de Austria», una unidad con un gran espíritu de cohesión, ¿cómo ve la moral y la voluntad de vencer de los iraquíes?

–Le puedo asegurar que, tras su paso por Besmayah, su moral y voluntad de vencer no es la misma que al llegar. Fundamentalmente, porque tratamos de inculcarles espíritu de compañerismo, que es el fundamento para, sobre él, construir el espíritu de unidad que les haga luchar y vencer.

–¿Qué les diría a los que no saben por qué está el Ejército en Irak?

–Tan sólo que la seguridad de los españoles se consigue también favoreciendo la seguridad y estabilidad en Irak, desde donde el Daesh exportaba su barbarie y terror al resto del mundo.

–¿Cuándo cree que en Irak se alcanzará alguna normalidad?

–Ahora entramos en una fase de estabilización en la que hay que reconstruir las localidades y zonas devastadas por la guerra y facilitar que los varios millones de desplazados puedan volver a sus hogares, al tiempo que integrar y desarmar a las milicias que han estado luchando contra el Daesh creando a la par las condiciones para que el Daesh no pueda reinstalarse.

–¿Cuál es la situación real en la frontera con Siria?

–Cerrar la frontera con Siria se ha convertido en una prioridad para el Gobierno de Irak y la Coalición. El control de las fronteras es una condición esencial y un prerrequisito para la seguridad y estabilidad del país. La frontera de Irak será custodiada por la denominada Guardia de Fronteras, unidades que si bien no pertenecen al Ejército tienen un carácter militar. Hemos estado adiestrando varios batallones de esta unidad. Un resurgimiento del Daesh, como el de 2014, no parece probable que vuelva a ocurrir. Las Fuerzas Armadas y de Seguridad iraquíes en este momento, con el apoyo de la Coalición, han adquirido un grado de capacidad y autosuficiencia que, si bien debe consolidarse, les capacita para evitar que el Daesh vuelva a asumir el control de grandes zonas del territorio de soberanía iraquí. No obstante, el Daesh sigue presente en el país, con células durmientes, y listas para atentar. No debe bajarse la guardia.

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