El mundo de la gastronomía despide a dos grandes referentes

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GASTRONOMÍA

El impulsor de la “nouvelle cuisine”francesa Paul Bocuse y el gran cronista del despegue de la alta gastronomía española, Cristino Álvarez (Caius Apicius) han dicho adiós hace unos días. Sus trabajo formará parte siempre de la historia de la gastronomía internacional.

22 enero, 2018

EFE

Paul Bocuse, impulsor de la “nouvelle cuisine” francesa y el cocinero más célebre de su país, murió el sábado a los 91 años de edad. Nacido el 11 de febrero de 1926 en Collonges-au-Mont-d’Or, cerca de Lyon, tenía entre sus récords el haber acompañado su nombre de tres estrellas Michelin desde hace más de 50 años y fue designado cocinero del siglo por guías como Gault et Millau.

Se estrenó en los fogones a los 10 años, en la casa de comidas familiar, y no abrió su propio restaurante hasta 1958, recuperando el establecimiento familiar L’Auberge du Pont y rebautizándolo como Paul Bocuse.

El punto de inflexión en su carrera llegó en la década de los setenta con la nouvelle cuisine, corriente gastronómica que convirtió en el pilar de la modernidad culinaria, gracias en parte a su libro “La cocina de mercado”.

Creador en 1987 del Bocuse d’Or, prestigioso concurso bienal de gastronomía, esta leyenda de los fogones francesas contribuyó también a la formación de sus sucesores con la fundación en 1990 del Instituto Bocuse, con sede en Lyon.

El cronista de la renovación de la cocina española

En Madrid falleció el viernes Cristino Álvarez, el periodista qu se escondía tras el seudónimo “Caius Apicius” y que durante más de 40 años remitió sus crónicas semanales a la Agencia EFE. Tenía 70 años.

El periodista Cristino Álvarez, Caius Apicius. Foto: EFE / Eliseo Trigo.

El periodista Cristino Álvarez, Caius Apicius. Foto: EFE / Eliseo Trigo.

Con la frase “la imaginación, al fogón” finalizaba sus primeros escritos, cuando Juan Mari Arzak y Pedro Subijana adaptaban para España la revolucionaria nouvelle cuisine francesa, pero acabó reivindicando la cocina tradicional, como dejó plasmado en su última crónica para EFE, “En blanco y negro”, sobre la mítica receta de la “poularde demi-deuil” de la “mère” Brazier lionesa.

El periodista siguió de cerca y desde sus inicios la revolución gastronómica española de los ochenta.

En 1991 recibió el Premio Nacional de Gastronomía y en 2014 ingresó en la Real Academia de Gastronomía con un discurso sobre el vino y el Camino de Santiago, ya que siempre fue adalid de la gastronomía de su Galicia natal.


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