El nuevo escudo de los clientes de la banca

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2018 ha llegado con normativas que pretenden corregir los errores que el sector financiero ha cometido en los últimos años, como la nueva ley hipotecaria, la MiFID II o la PSD2 («Payment Service Providers»). Ésta última, que debía aplicarse desde el 13 de enero, se retrasará después de que el Gobierno presentase un anteproyecto para que la banca pudiese realizar alegaciones. Se prevé que la demora sea de alrededor de un semestre, así que posiblemente el próximo verano entre en vigor esta directiva de la Autoridad Bancaria Europea que será un nuevo escudo para los clientes de la banca.

La PSD2 reclama más compromiso al sector con sus consumidores. El plazo que las empresas tendrán para resolver una reclamación baja de dos meses a 15 días, y asumirán mayor responsabilidad ante el robo de la tarjeta de un cliente. El usuario, hasta ahora, se hacía cargo de un máximo de 150 euros del total sustraído, cifra que se reducirá hasta los 50 euros. Además,se otorga «mayor protección para los usuarios en caso de transacciones internacionales, dado que se incluyen en la aplicación de la ley cuando al menos uno de los puntos, bien usuario o comercio, se localiza en un país de Europa», cuenta el responsable de la vertical de Infraestructuras Financieras de la AEFI y representante de la European FinTech Alliance ante la Comisión Europea, Arturo González.

Otras medidas que incluye la PSD2 van destinadas a digitalizar el sector bancario, para que se adapte a la tendencia de los consumidores. El volumen de negocio del comercio electrónico en España crece anualmente por encima del 20%, según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Y existen muchas formas de pagar en Internet que no son del todo seguras, incluso se permite con un solo click. Para evitar el fraude en las compras, esta legislación exigirá sistemas que dificulten la suplantación de la identidad, por ejemplo, el reconocimiento facial o dactilar, o el envío de códigos por SMS.

Esta medida, de las más relevantes, se comenzará a aplicar en 2019, pues requiere un periodo de adaptación, pero este año ya se pondrá en marcha un mandato relacionado con el mundo digital. Los bancos y otras empresas virtuales podrán acceder inmediatamente a los datos bancarios de un cliente, que contará con su dinero en una aplicación móvil y tendrá la posibilidad de pagar en el momento. Así, los servicios se abren a terceras compañías que ofrecen servicios de pago, como las PISP («Programme and Systems Interface Protocol»), que inician los pagos, o las API («Application Programming Interface»), que dan información de las cuentas que obtienen mediante una interfaz.

Esta medida hace que se abran expectativas de negocio en torno a las «apps» financieras, como las ya existentes Wallo, Mooverang o Fintonic, que ya cuenta con más de 400.000 usuarios en España. Esta alta cifra da una idea de la penetración que tienen en la sociedad estas plataformas que aprovechan los datos disponibles en el sector bancario, pero que al mismo tiempo están al margen de éste.

«Open banking»

La necesidad de competir contra estas aplicaciones cuyo uso es cada vez más generalizado, es uno de los grandes retos de la banca actualmente. Y la PSD2 también es un impulso para superarlo, pues favorecerá el llamado «Open banking», es decir, que el cliente disponga de los servicios que se le ofrecen en su dispositivo móvil, y que las oficinas se conviertan en lugares de uso esporádico, para la resolución de problemas y la realización de procesos que exigen mayor seguridad para los consumidores.

No todos los bancos están preparados para digitalizarse. El estudio «PSD2: A strategic game-changer with a long-term impact», realizado por los analistas de Finextra tras encuestar a 200 profesionales de 89 bancos diferentes pertenecientes a 14 países europeos, indica que sólo el 58% de las entidades confirman tener la capacidad de cumplir los requisitos de la norma. Por ello, destaca González, la normativa será «una oportunidad para aquellos bancos que sean capaces de lanzar servicios de iniciación de pagos y servicios de información para cuentas que ofrezcan más valor añadido a los usuarios, será positivo frente a las entidades que no lo hagan».

La digitalización de los servicios abre la puerta a las compañías que aplican las nuevas tecnologías al sector financiero. El debate en torno a la combinación de los sistemas tradicionales y los innovadores desarrollados por las «fintech» se comienza a resolver a nivel legal. «Para las estas empresas, la PSD2 supone tener mayor certidumbre legal al tener una reglamentación explícita, en el caso de España será el BdE, que dará amparo para acceder a datos de los usuarios que den consentimiento a ver sus cuentas», concluye González.


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