Brisa Fenoy, coautora del éxito viral ‘Lo malo’: “A través de Aitana y Ana Guerra su mensaje va a llegar mucho más”

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EFE

Ana Guerra y Aitana cantan 'Lo malo'

De la noche a la mañana, el de la modelo, autora, DJ, productora, músico e intérprete Brisa Fenoy es un nombre menos anónimo para el gran público gracias a Lo malo, tema que, tras dejar atrás su candidatura a Eurovisión, se ha convertido en un éxito viral que alcanzó el sexto puesto mundial en Spotify.

Elegida para adaptar al castellano y a un estilo más urbano una composición previa de Morgan y Will Simms, aprovechó para remodelarlo en un trap que dejara atrás clichés machistas: “Los artistas tenemos una responsabilidad muy grande de influir en los demás y creo que el urbano y el pop ‘mainstream’ necesitan carga de contenido”, proclama.

Según explica Fenoy (Algeciras, Cádiz, 1991), una de las vertientes por las que salió Lo malo fue por su título original, Bad boy, “que es lo que predomina en este tipo de música”, y así surgió su réplica a Mala mujer de C. Tangana y a esa extendida idea “de que las malas somos nosotras y de que nos tienen que dominar”, protesta.

El tema ya adaptado acabó en manos de las concursantes de Operación Triunfo Aitana Ocaña y Ana Guerra y a punto estuvo de dar la sorpresa, tras acabar en tercer lugar en la carrera hacia la final de Eurovisión 2018. “Me ha gustado cómo se ha hecho todo, desde la canción hasta la puesta en escena”, asegura Fenoy, muy satisfecha también con la visibilidad obtenida como autora.

“No me da rabia no habérmela quedado, porque no la veía para mí, sino para ellas, y es a través de ellas que su mensaje va a llegar mucho más a la juventud”, afirma, antes de añadir que nunca se ha visto a sí misma en el festival europeo de la canción “o en ningún otro concurso”.

Dejó la moda por la música

Con formación clásica en conservatorio de piano, Fenoy decidió en mitad de su carrera como modelo que lo que verdaderamente le apasionaba era la música y, dentro de esta, “una electrónica mainstream que flirtea con el pop y el hip hop, casi siempre con mensaje, como demostró en Jerico, uno de sus aún escasos sencillos, sobre el drama de la inmigración en su tierra.

“Quiero sorprender con cada sencillo que saque. Todavía estoy buscándome y hasta que no me encuentre no publicaré mi disco o, más bien, una especie de sencillo en 12 canciones, muy conceptual”, anticipa.

De su pasado como modelo profesional conserva una preocupación estratégica por la estética. “Es un lenguaje no verbal muy grande, lo que se percibe a primera vista, y en mi caso forma parte de una propuesta artística global“, señala esta autora que lleva las uñas cortas para poder tocar el piano y que reivindica una “homogeneización de lo masculino y lo femenino” en esta industria.

“Hasta ahora las mujeres estaban muy sexualizadas en la música. No las veías saliendo en zapatillas a cantar, pero eso ha cambiado. Con todas estas artistas que vienen, estamos dando golpes en la mesa y estoy supercontenta de formar una pequeña parte de todo este movimiento de lo femenino dentro de lo urbano y del pop”, reivindica.

Entre sus próximos proyectos, además de varios sencillos en cartera, se encuentra el montaje de un documental con los inmigrantes que la acompañaron en el rodaje de Jerico y la grabación este mismo fin de semana en México del videoclip de otro tema inédito titulado Tres minutos, que es “una especie de meditación mindfullness, con toques de trap, chill y r&b”.

“Dejemos de lado el ego, las mansiones, la pasta… ¿El mundo se rige por el dinero o por el amor? Es cierto que lo primero es necesario, pero a mí me mueve el amor, lo humilde, la empatía y la naturaleza”, grita esta andaluza de entusiasmo contagioso.