Con buena letra

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Obras de Boulez, Beethoven y Bartók. Benjamin Grosvenor. Orquesta Gürzenich de Colonia. François-Xavier Roth. Auditorio Nacional. Madrid, 8-II-2018.

Mucho habría disfrutado el querido amigo Javier Alfaya, fatalmente desaparecido hace unos días, de esta velada en la que se interpretaba una de sus obras preferidas, el «Concierto para orquesta» de Bartók. Ibermúsica ha tenido la honrosa idea de dedicar la sesión a su memoria, gesto agradecido por su viuda, Barbara McShane, presente en la sala. A Javier le habría gustado seguramente la ejecución de la obra bartokiana, planteada por el preciso gesto, sin batuta, de Roth desde un punto de vista más bien analítico, buscando el dibujo de las estructuras sinfónicas, el alumbramiento de los claroscuros y la enérgica aplicación de los juegos rítmicos. Buen tratamiento de los silencios y espléndida realización del «fugato» de los metales. En el «Giuoco delle coppie» no se acertó a recoger la sutil ironía que penetra cada compás, mientras que la «Elegía», bien tocada, fue demasiado funcional. Todo en su sitio, aunque alejado del toque histriónico, en el «Intermezzo interrotto», y buen despliegue orquestal en el «Finale», ordenado y con instantes de bien venido salvajismo. Roth se mostró sutil en la exposición minuciosa del «Libro para cuerdas nº 1» de Boulez, en el que supo establecer los delicados equilibrios. El directormimó el acompañamiento al joven pianista Grosvenor en el «Concierto nº 2» de Beethoven. El instrumentista volvió a poner de manifiesto que posee un sonido claro y un fraseo natural. Lo que corroboró en su bis, un conocido «Coral» de Bach. Roth y la formación regalaron también una ruidosa «Danza eslava» de Dvorák.