Los centros de salud se quedan sin pediatras: sangría de nuevos médicos

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La pediatría en los centros de salud españoles se encuentra en estado crítico. La labor de los sanitarios especializados en niños y sus enfermedades, y el vínculo que se establece desde que muchas familias llevan a sus hijos a la consulta por primera vez hasta que cumplen 14 años aproximadamente, está en peligro. Sobre todo si la Administración no toma medidas para frenar la sangría en la llegada de nuevos médicos. Es la principal advertencia lanzada por la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) ante los datos de los últimos años, que no dejan lugar a dudas de un problema que ya puede considerarse crónico: los MIR que se decantan por la especialidad de pediatría no acaban trabajando en los centros de salud, sino que prefieren los hospitales, las urgencias o la sanidad privada. Y esto, en algunos años, puede ser un problema de gran magnitud.

Durante la última década, las plazas MIR de pediatría se han mantenido congeladas en una media de 417, pese a las peticiones de que se aumentaran cuanto antes para poder cubrir las necesidades existentes. En 2017, solo el 24,05% de los nuevos pediatras que finalizaron su residencia optó por la atención primaria. Casi seis puntos menos que en 2014, cuando el 30,7% sí terminó en los centros de salud. En 2015, fue el 30,3% y un año después, en 2016, la caída ya llegó al 26,2%. Son los datos que arroja la encuesta elaborada por la residente y miembro de la junta directiva de la AEPap María Álvarez Casaño y los pediatras Pedro Gorrotxategi y Lourdes del Castillo. Una investigación a nivel nacional muy amplia —han participado el 75,5% de los residentes en esos cuatro años, un total de 1.261 sobre 1.670— y que presentarán en unos meses en el próximo congreso de pediatras en Zaragoza.

¿Por qué se produce esta caída, que podría suponer la desaparición de los pediatras en los centros de salud? La presidenta de la AEPap, Concha Sánchez Pina, apunta fundamentalmente a dos cuestiones: la escasa formación de los MIR en atención primaria y las condiciones laborales. Sobre lo primero, Sánchez Pina recuerda que de los cuatro años de residencia, los MIR rotan en los centros de salud entre dos y tres meses frente a los 45 o 46 que pasan en los distintos servicios de un hospital. Un tiempo “completamente insuficiente” para la presidenta de la asociación, que considera necesaria la ampliación de ese periodo de seis meses a un año para que los futuros pediatras conozcan los recursos de la atención primaria y otras disciplinas como la dermatología pediátrica, la psiquiatría infantil o los trastornos conductuales y del sueño que en los hospitales no ven. “Aquí hacen seguimiento de la pediatría normal, la mayoritaria, todo lo que no son patologías complejas que se tratan en hospitales”, explica. Hablando en plata, el día a día de miles de niños y de padres preocupados por su salud.

Las condiciones laborales son la otra cara de la moneda. La AEPap reprocha en ese sentido a la Administración los bajos presupuestos que se destinan a la atención primaria desde hace años, lo que incide directamente en la situación de los médicos que en ella trabajan. “No hay suplentes y tenemos menos días de formación que en los hospitales”. Y no solo eso. Sánchez Pina y el resto de la asociación se rinden ante una evidencia: “A muchos no les compensa si con siete guardias en la sanidad privada consiguen lo mismo que viendo 40 niños al día cada mes”.

Y lo de 40 no es un dato al azar. El sistema en este momento no parece ya sostenible. Según las últimas cifras oficiales publicadas por el Ministerio de Sanidad del año 2015, la media de niños adjudicados por pediatra en España se sitúa en 1.031, pese a que las sociedades científicas recomiendan que esté por debajo de 1.000, siendo 800 o 900 “lo óptimo”, tal y como explica a este diario la presidenta de la AEPap. En este momento se encuentran por encima de la media Madrid, con 1.177 niños asignados a cada médico, Cataluña (1.169) y Baleares (1.166). Una “sobrecarga” que la asociación no duda en denunciar. “Lo normal es ver en torno a 20 o 25 niños al día. Muchos días se están viendo 30 o 40. Es del todo excesivo para el profesional” y, como resulta evidente, puede perjudicar la atención a los pacientes.

Ante este panorama, la asociación insiste en que una de las soluciones pasa necesariamente por aumentar el número de plazas MIR. Precisamente el pasado sábado, 14.448 aspirantes lucharon por las 6.513 plazas convocadas este año, de las que 423 están asignadas a pediatría. Que los estudiantes se interesan por esta especialidad es evidente, ya que es una de las más demandadas por los primeros números (se elige especialidad en función de la mejor nota y la pediatría es una de las primeras en agotarse).

El aumento de las plazas debe ir de la mano del compromiso por parte de las comunidades autónomas de financiar todas las plazas acreditadas. Algo que en la actualidad no ocurre y que es de especial gravedad si se suma la necesaria planificación del recambio generacional. La AEPap advierte además de que la media de edad de los pediatras en muchas comunidades es muy alta. En concreto, de los 6.426 pediatras que hay en España en estos momentos, 2.400 tienen más de 55 años, en torno al 37% según la estimación que hace la asociación. Es decir, el mayor temor pasa por que la caída de nuevas incorporaciones empiece a coincidir con las jubilaciones que ya están a la vuelta de la esquina en muchos casos.

Ante lo que consideran una situación alarmante, la asociación ha iniciado una campaña de firmas para “dar un toque de atención importante a los padres” y advertirles de que la situación “en unos años puede cambiar mucho”. El trasfondo del asunto, sin embargo, no deja de ser un SOS lanzado a Sanidad para que tome cartas en el asunto lo antes posible.