Ferraz podrá convocar consultas a las bases sin pasar por el comité federal

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Pedro Sánchez enarboló varias banderas icónicas durante el proceso de primarias. El ‘no es no‘, a Mariano Rajoy desde luego, pero también su modelo de España plurinacional —aprobado pero aparcado al poco tiempo—, y la mayor participación de las bases. Ahora es cuando debe materializarse esta tercera promesa, cuando se concreta cómo se canaliza ese mayor impulso de la militancia. Y no solo se hará ampliando su poder a la hora de elaborar las listas electorales, sino también dándole voz, vía consulta, en los acuerdos de gobierno o en cuestiones estratégicas. Pero quien tendrá el poder de convocar esas consultas, quien se reservará para sí la última palabra para celebrarlas, es Ferraz. La ejecutiva de Pedro Sánchez. Y sin que tenga que conseguir el plácet del comité federal. La dirección podrá apelar a las bases siempre que quiera, en toda España o en un territorio, incluso cuando se oponga un barón. Ferraz podrá así hacer valer su criterio. Gana poder.

El 39º Congreso Federal, celebrado el pasado junio, supuso el encumbramiento de Sánchez y de su proyecto. Entonces se respaldaron una resolución política y unos nuevos estatutos, pero quedaba hilar más fino, bajar al detalle. Había que redactar, pues, el reglamento, que es en lo que la Secretaría de Organización, encabezada por José Luis Ábalos, ha estado trabajando estos meses y que este lunes aprueba el plenario de la ejecutiva. Documento que examinarán los responsables regionales del aparato esta misma tarde y que ratificará el próximo sábado, 17 de febrero, el comité federal, reunido en Aranjuez (Madrid).

La normativa interna a la que da el visto bueno la ejecutiva no solo se ocupa de los procedimientos de primarias para la elección de candidatos y listas electorales. Va más allá. En sus casi 600 artículos totales, aborda la regulación de las consultas a las bases, la creación de una oficina para la prevención de las conductas irregulares o un código de uso para las redes sociales o la posibilidad del voto telemático, según adelantaban ayer fuentes de la cúpula a El Confidencial.

Tanto la resolución del 39º Congreso [aquí en PDF] como los estatutos [aquí] diferenciaban entre dos tipos de referendos a la militancia. Las bases pueden ser llamadas para que se pronuncien, primero, sobre “aquellos asuntos de especial trascendencia“, sobre “las grandes decisiones estratégicas que adopte el partido”. Dos, la consulta será obligatoria sobre “los acuerdos de gobierno en los que sea parte el PSOE o sobre el sentido del voto en sesiones de investidura que supongan facilitar el Gobierno a otro partido político” (art. 36. u). Además, si un órgano de dirección inicia el proceso de moción de censura de un secretario general por un mínimo del 51% de los votos, la militancia habrá de aprobarla o rechazarla. En todos estos casos, tendrán carácter vinculante.

Obligatorio en investiduras y pactos

El reglamento precisa cómo han de lanzarse y desarrollarse esas consultas. En las cuestiones de ámbito nacional, las convocará Ferraz, y sin pasar por el comité federal. Esto es una diferencia sustancial respecto a lo que ocurría hasta ahora. La figura del referéndum a las bases no estaba recogida en los estatutos, pero Sánchez empleó esa carta estratégica en un momento en que estaba acorralado por los barones. Fue el 30 de enero de 2016. Los líderes territoriales le impusieron la fecha del 39º Congreso —pospuesto por la celebración de unas segundas elecciones generales, las del 26-J— y él escapó de su control anunciando en el comité la consulta a la militancia, a la que los críticos, pese a su malestar, no pudieron ni quisieron oponerse. Los afiliados validaron masivamente, un mes más tarde, su acuerdo de investidura con Ciudadanos. Su sí no era vinculante, porque la decision sobre los pactos de gobierno recaía en el comité.

En septiembre de 2016, tras la decepción de los segundos comicios, el clima interno se hacía aún más irrespirable. Sánchez barajó consultar a la militancia el sentido del voto del grupo parlamentario en la investidura de Mariano Rajoy, pero optó por convocar un congreso extraordinario, propuesta que el tortuoso comité federal del 1 de octubre tumbó, hecho que precipitó su dimisión. Ya con la gestora de Javier Fernández en el poder, fue el máximo órgano entre congresos el que decidió la dolorosa abstención del PSOE que permitió al PP permanecer en La Moncloa.

Toda esa secuencia no se habría repetido de haber estado en vigor el reglamento que el sábado será ratificado. Hasta la abstención a Rajoy tendría que haber sido validada por los afiliados, y con mucha probabilidad no habría salido adelante. Lo que se consigue con este texto, pues, es el fortalecimiento de la figura del líder y de su ejecutiva y el paralelo vaciamiento de poder del comité federal, que ya no tendrá la última voz en los pactos de gobierno, por ejemplo. A partir de ahora, Sánchez podrá convocar las consultas directamente: bastará con que reciba el respaldo mayoritario de su dirección. No necesitará el plácet del máximo órgano de poder.

Emiliano García-Page (d), junto con José García Molina, vicepresidente de Castilla-La Mancha, de Podemos, el pasado 31 de agosto. (EFE)

Las ejecutivas regionales, provinciales y locales también podrán preguntar a las bases sobre asuntos de su ámbito territorial. Pero la última palabra la tendrá siempre Ferraz. Tanto para aprobar como para frenar. En Ferraz ponían el ejemplo de lo que ocurrió el verano pasado con Castilla-La Mancha: la dirección autonómica, pilotada por el presidente regional, Emiliano García-Page, pudo esquivar la consulta a la militancia cuando tejió un pacto de gobierno con Podemos porque no existía la normativa. Tampoco en 2015 Susana Díaz apeló a los afiliados andaluces para que respaldasen su acuerdo de investidura con Cs. De repetirse la misma situación ahora, ambos barones estarían obligados a convocar la consulta. Y si no lo hicieran, lo podría forzar la ejecutiva federal directamente. A la inversa, si en un territorio se quiere impulsar un referéndum y no está de acuerdo Ferraz, entonces no se hará.

Pago simbólico para participar

“La celebración de las consultas queda en manos del secretario general y de la ejecutiva federal. El comité, en esto, no tiene ningún papel —explican fuentes de la cúpula a este periódico—​. Lo que se pretende es que las consultas sean un instrumento fundamental de participación de los militantes, y por tanto su convocatoria tiene que ser mucho más ágil, por eso se ha decidido que sean las ejecutivas las que las puedan convocar y, en última instancia, tenga la palabra final Ferraz. Se ha buscado redactar un procedimiento que sea rápido, y no farragoso. El comité federal debe estar más en la definición de la línea política y la estrategia a largo plazo, y se reserva el poder que ya tenía de ratificar las listas electorales. A partir de ahora, el máximo órgano entre congresos no será el comité federal, sino la propia militancia”.

Una vez entre en vigor el nuevo reglamento, todas las consultas sobre decisiones importantes, en cualquier escalón del PSOE, pasarán por Ferraz. Si una ejecutiva local decide preguntar a sus bases sobre un asunto que se ciñe a su espacio de actuación, deberá pedir autorización a la dirección inmediatamente superior (la provincial o la regional), pero también habrá de comunicarlo a la cúpula federal. Si no hay pronunciamiento en contra de Ferraz —que será en la mayoría de los casos, se calcula—, habrá luz verde. Pero si lo hay, se frenará. “Imagínate que en una dirección local pierden la cabeza y deciden llevar a referéndum, por ejemplo, que hay que echar a los inmigrantes del pueblo. Pues entonces la ejecutiva federal tiene que tener herramientas para vetarlo“, justifican en el cuartel general de los socialistas.

Ferraz, por tanto, gana mucho margen de maniobra. Pasa igual con las primarias abiertas a los ciudadanos. Estas son obligatorias para elegir al candidato a La Moncloa. Pero en los escalones inferiores, pese a lo que se afirmaba en la resolución del 39º Congreso, no existe ese automatismo. Habrá primarias abiertas para designar a los cabezas de cartel autonómicos o municipales (en ayuntamientos de más de 50.000 habitantes) si así lo piden las ejecutivas regionales correspondientes… o si lo estima conveniente Ferraz. Y es Ferraz quien decide. Si un territorio prefiere optar por primarias cerradas (entre militantes), pero Sánchez cree mejor que el proceso se abra a los ciudadanos, primará su criterio. En las primarias abiertas, los ciudadanos que no tengan carné tendrán que pagar una cantidad simbólica —que no se precisa, pero puede ser de uno, dos, tres euros— para poder participar, aunque tendrán que inscribirse previamente.

Pedro Sánchez, en la asamblea abierta en Castellón del pasado 10 de febrero. (EFE)

¿Se da pie al cesarismo, a un hiperliderazgo de Sánchez? Ese era uno de los temores de los críticos. “En todo caso, será cesarismo de todos los secretarios generales, porque todos podrán convocar consultas y todos estarán conminados a hacerlo en ciertos casos”, advierten en Ferraz, donde recuerdan que el reglamento se aplica en toda España y “es de obligado cumplimiento para todos“, de tal forma que todo aquello que lo contravenga “será nulo”. No obstante, el líder cuenta con margen de discrecionalidad, pues no se enumera de forma exhaustiva qué casos necesitan refrendo. La aplicación del 155, por ejemplo, no pasó ese filtro, y jamás había sucedido en España.

¿Y los afiliados, podrán ellos mismos provocar la celebración de un referéndum? No exactamente. Lo que se incluye como novedad es el derecho de iniciativa política de los militantes, “para que puedan articular propuestas que sean discutidas en órganos superiores al local”. Cuando una iniciativa cuente con el apoyo de un 20% de firmas de los afiliados de un ámbito territorial determinado, entonces la ejecutiva superior deberá abordar forzosamente el asunto, aunque tras la deliberación puede rechazarlo. “Pero si esa propuesta viene avalada por la mayoría de las bases y se desecha, entonces se podrá activar una censura del líder. En definitiva, hemos articulado multitud de herramientas a disposición de los militantes que antes no existían”, defienden en Ferraz.

Sánchez, pues, consigue mantener en su poder una carta fundamental: la militancia. La que le permitió reconquistar Ferraz con toda la aristocracia socialista en contra. Así, se refuerza frente a los barones y frente a un comité federal menos potente y que, no obstante, está hecho desde 2017 a su medida, con los críticos en clara minoría. Por no hablar de que, como avanzaba este diario, Ferraz se reserva la decisión final sobre las candidaturas.

Regulación voto ‘online’ y ‘crowdfunding’

En 2016, sí fue posible aceptar o rechazar el acuerdo de investidura con Cs a través de internet. Pero para la elección del secretario general no se ha utilizado nunca el voto telemático. En las últimas primarias, los sanchistas lo reclamaron, pero la gestora no lo habilitó por falta de garantías. El reglamento de 2018 “abre la posibilidad de ese voto ‘online’ en consultas y elecciones internas”, pero será en cada convocatoria cuando se decida si ese mecanismo está operativo o no. “Aún no estamos preparados y tenemos que tener muy claro que se cumplen todo tipo de garantías“, alegan en la cúpula.

Varios militantes socialistas votan en Las Palmas de Gran Canaria en primarias, el pasado 21 de mayo de 2017. (EFE)

El texto regula asimismo otra fuente de conflicto en la guerra entre Sánchez y Díaz: el ‘crowdfunding‘ y la financiación de precandidatos y candidatos a primarias, con el objetivo de “transparencia 100%”. “Se cumple lo que dice la ley y se supera. La comisión de garantías y la gerencia controlan, se establecen cuentas separadas para apoyar a cada aspirante, justificación de gastos…”, indican en el estado mayor socialista. En definitiva, se perfila y “se mejora” el sistema que puso en marcha la gestora el año pasado.

Tras la aprobación, el sábado, del nuevo reglamento, se pondrá en marcha una Oficina de Cumplimiento Normativo para “prevenir, denunciar y comprobar comportamientos irregulares”. Es la traslación de la figura del ‘compliance officer’ que existe ya en algunas grandes empresas. Una especie de ‘policía’ contra la corrupción, contra todo tipo de delitos y contra las conductas irregulares que no encajen en ilícitos penales. La oficina se diferencia por tanto de las existentes comisiones de garantías, que simplemente velan por los derechos de los afiliados en el ámbito estatutario y reglamentario. La ejecutiva federal nombrará a los tres miembros que encabezarán el órgano de nueva creación, y lo dotará de medios. En cada federación habrá un responsable que actuará de enlace con Madrid. “Será una oficina potente y nos pondrá a la cabeza del resto de partidos“.

Delegados votan en el plenario del 39º Congreso del PSOE, el pasado 17 de junio. (EFE)

Lecturas opuestas

Además, se introduce un código de buenas prácticas en redes sociales. Fue una de las propuestas que lanzó Patxi López en las primarias del año pasado, y Sánchez recogió el guante. Y es que aquella competición estuvo manchada por durísimos ataques entre militantes desde distintas trincheras. En el reglamento se especifica que la militancia ha de expresarse en términos “positivos” hacia los demás compañeros, basándose en “principios de veracidad, respeto mutuo, participación constructiva y máxima concordia”. No estará permitido que en redes “se use la vida personal o se denigre” a los afiliados.

El borrador de reglamento cerrado este fin de semana puede sufrir cambios tras la reunión de la ejecutiva, primero, y con los secretarios de Organización regionales, después, y también en el comité federal. Pero se prevé que sean mínimos, puesto que Ferraz ha sondeado a los territorios en los últimos días y cuenta con su beneplácito. Las federaciones críticas interpretan que Sánchez ha “rectificado” respecto a su plan inicial y ha mantenido la fisonomía orgánica del PSOE, con pocos saltos. En la cúpula reconocen que no se pasa a un formato “asambleario“, pero se subraya que se ha seguido la “práctica totalidad” de lo dispuesto en el 39º Congreso, “y lo demás es minucia, la coma”, y se remacha que sí se empodera de forma clara a las bases. Tanto en el procedimiento de aprobación de listas como en las consultas.