La boca erótica del cine

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En realidad, habría que decir minifestival porque ha durado solamente dos días en Madrid, una ciudad a la que le cuesta que los certámenes cinematográficos arraiguen. Lo más normal es que nazcan, crezcan, desaparezcan y posteriormente vuelvan a aparecer, cual río Guadiana. A los hechos me remito: hace bastantes, muchos años -yo era todavía estudiante universitario- hubo un festival de terror, Imagfic, que, por cierto, volverá a celebrarse este año tras veinticinco de ausencia.

También hay en la actualidad otro festival fantástico en la ciudad, Nocturna, que tras salvar algunos escollos continúa su andadura. Este festival de nombre La boca erótica celebra su quinta edición, aunque hubo un paréntesis de varios años en su corta carrera. Abundan los cortometrajes y algún largo, carece de subvención oficial alguna, aunque se nota el esfuerzo y gran conocimiento por parte de la organización para buscar lo mejor del género. Si los cortos pueden ser más o menos “largos” de temática chistosa me voy a centrar en dos cortometrajes que he visto, se muestra la inteligencia de quienes dirigen el encuentro: “Texting a Love Story”, sobre la dependencia hoy del teléfono móvil. En el extremo, una pareja mientras hace el amor se envía mensajes de lo que cada uno prefiere que el otro le haga en vez de

hablar. Un magnífico el corto. En el segundo, “Botánica” se muestra, por ejemplo, el sadomasoquismo, con placer de quien atormenta y de quien recibe el castigo, pero en vez de ser solo hombre y mujer, también hay versión homosexual. Un buen minifestival en el que se atienden, además de la sproyecciones, las actividades paralelas, necesarias para darle fuste. Y lo tiene.