Zidane, antes del partido contra el PSG: «No es una final para mí»

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No va más para el Real Madrid, que sólo piensa en el partido de mañana contra el PSG, donde le va la temporada. El partido, la eliminatoria, va a poner nota la temporada blanca y al papel de Zidane, triunfador los dos últimos años y sin suerte este año. Se juega mucho el Madrid, pero también el entrenador francés, que necesita demostrar que es capaz de levantar al equipo de una situación tan complicada: “No es una final para mí, esto es un partido de Champions y lo que hay que hacer es hacer un buen partido, no pienso en el resto, en lo que pueda pasar en el futuro”.

Apareció el Zidane más tranquilo, el más sonriente, inspirando confianza a los aficionados. Él asegura que es un privilegio vivir estos encuentros y está dispuesto a disfrutarlo, pese a todo lo que está en juego. “No tenemos presión, estamos contentos de jugar estos partidos, vivimos y queremos jugar estos encuentros, lo que la gente quiere ver es un gran partidos de fútbol”. SE juega casi todo el conjunto blanco, pero su entrenador lo afronta con la calma de quien ha disputado decenas de choques como estos, tanto de entrenador como de futbolista. “Intento trabajar en lo que disfruto mucho, transmitir muchas cosas, no puede controlar todo y no tengo que demostrar nada. Sólo pienso en hacer un gran partido, y no en lo que se diga sobre mí o sobre el equipo”.

Los periodistas han intentado sonsacar alguna información sobre el equipo titular, acerca de si va a mantener los hombres de arriba o de si va a añadir un hombre más al centro del campo para ganar la batalla de la posesión. O incluso si tiene en la cabeza hacer un movimiento parecido al de los encuentros del Barcelona y usar un hombre como Kovacic para taponar las carreras de los tres de delante del PSG.

“No voy a contestar”, “mañana lo verás”, “me lo guardo para mí”, ha ido repitiendo el entrenador francés sin dar una pista. Nunca lo hace, que sabe que estos partidos de tanto nivel y donde los dos equipos tienen tanto que jugarse cualquier secreto que se desvele es dar ventaja al rival y Zizou no está dispuesto a concederle nada.

Tampoco ha querido personalizar el partido en el duelo Cristiano-Neymar, los dos nombres que más destacan entre la constelación de estrellas de los dos equipos. El portugués sabe que ha llegado su momento de rectificar una temporada gris y llevar al equipo hasta la final, como hizo hace una temporada y el brasileño es consciente de que llegó a París, a precio de oro y con todas las ventajas, para liderar a un equipo económicamente superior, pero deportivamente con aún mucho camino por recorrer. Dice Zidane que no es una final, pero la verdad es que se asemeja mucho.