El nuevo fútbol reta al rey

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A un lado Cristiano, al otro Neymar. A un lado el Real Madrid, al otro el PSG. Puede que en los octavos de la Champions no haya duelo más interesante, o al menos con más trasfondo que el de esta noche en el Santiago Bernabéu. El dos veces consecutivas campeón de Europa contra un equipo construido a base de cheques para entrar en la élite de los grandes del continente. Lo que está en juego es casi un modo de entender el fútbol hasta ahora, una jerarquía histórica que el PSG quiere derribar a toda prisa, empezando la casa por el tejado y con la filosofía de Neymar como bandera. Porque el brasileño, con su modo de entender el fútbol y la vida, es la cabeza visible de un proyecto que si no triunfa es un fracaso. El PSG manda en la Liga francesa, pero a nadie importa porque eso es un torneo menor para su capacidad económica. Si no doblega al conjunto de Zidane en esta eliminatoria, nada valdrá y puede que Neymar, entonces, se haga preguntas acerca de su destino, de dónde quiere estar y de dónde quiere ganar.

Frente al brasileño, el Real Madrid de Cristiano Ronaldo, el máximo goleador histórico de la Champions, el pichichi esta temporada, un futbolista con una misión: ser historia. Sabe el portugués que, a sus 33 años, futbolistas como Neymar, el más destacado de la nueva generación, están dispuestos a pasar por encima de sus antecesores y por eso el duelo de hoy en el Bernabéu es esencial para el portugués y todo lo que significa en el mundo. Es la Champions lo que se ve en cualquier esquina del planeta y el trampolín perfecto, único para los premios individuales y para las mejoras de contrato. Tras un final de 2017 en el que el portugués ha perdido todas sus señas de identidad, en este comienzo de año ha recuperado los goles, la chispa y ese enfado sistemático cuando no le sale algo. Hoy no es un partido más. Si el Real Madrid defiende su condición de rey de la Champions con los doce títulos, su condición de campeón, su estrella pone en juego el prestigio. Un Ronaldo lanzado puede ser suficiente para derrotar a un equipo envidiable arriba, pero más frágil cuanto más pasos se van dando hacia atrás.

Son las dos estrellas, tan diferentes en su manera de concebir la profesión. Ronaldo es un entregado a su trabajo, consciente de su edad y que su cuerpo es la máquina que hay que cuidar. No permite que nada le distraiga del fútbol. A Neymar le divierte el fútbol, pero también todo lo que le rodea: la fama, la buena vida. Es un brasileño de 26 años en la cima del mundo y dispuesto a vivir al máximo este momento. Sin embargo algo les une: Neymar puede ser el heredero de Cristiano en el Real Madrid y lo que suceda en este enfrentamiento tiene pinta de que va a ser decisivo.

«Hablamos de dos grandes jugadores, pero mañana es un Real Madrid-PSG, no un Neymar contra Cristiano. Cristiano ha hecho cosas extraordinarias y ha ganado cinco Balones de Oro. No voy a compararlos. Neymar ya sabemos todos lo que hace en el campo. Tiene mucha calidad y puede marcar la diferencia. No queremos ver un duelo entre ellos sino entre el Real Madrid y el PSG», explicó ayer Zidane cuando le preguntaron por los dos protagonistas.

Es cierto, hay más nombres: empezando por los compañeros de ataque. Zidane, ayer, escondió, como siempre, sus planes. Se le preguntó varias veces y se dieron varias vueltas a la misma pregunta para intentar sacarle algo noticiable sobre el once de esta noche, pero el entrenador sonrió, mordió el cuello de su chándal y a todas las preguntas respondió que no iba a dar pistas gratuitas a nadie.

No suelta nada, pero tampoco duda el entrenador del Real Madrid y es poco probable que, en el día más decisivo de la temporada y puede que de su carrera en el banquillo del Real Madrid, cambie el plan establecido. Sería una sorpresa que Benzema y Bale no acompañasen a Cristiano Ronaldo en el ataque blanco esta noche. Es el famoso 4-3-3, pero en el que el futbolista galés se pega más a la banda y tiene que multiplicar sus apoyos al centro del campo, como ya lo ha tenido que hacer en varios encuentros importantes. Además, por su lado va a entrar Neymar, por lo que tendrá que echar una mano a Nacho y, a la vez, aprovechar que el brasileño no va a gastar ni un gramo de fuerza en defender para hacer daño al lateral del PSG.

Bale regresó de su lesión como una bala y después ha ido perdiendo fuerza. Es más un jugador intermitente que regular, pero con la ventaja de que sus apariciones son casi siempre decisivas.

En realidad, no se duda de que Zidane cuente con Bale. Las miradas de los aficionados se fijan en Benzema y su gris temporada: sin gol y sin chispa. Karim es el más discutido de los tres de arriba, pero también es uno de los hombres de Zizou, que no va a dejarle fuera en un escenario tan importante.

El Benzema del PSG es Cavani, máximo goleador de la Liga francesa con 21 goles y a sólo dos tantos de Kane. El único problema que ha tenido el uruguayo son los penaltis y todo lo que simbolizan. Es Neymar quien manda y está por encima de todos. Cavani se va a pelear con Ramos y Varane, para dejar huecos y que Neymar, por un lado, y Mbappé, por el otro, vuelen. El joven delantero es otro de los grandes focos del choque del Bernabéu. Pretendido por el Madrid este verano, pensó que iba a tener más minutos en el PSG. Es un futbolista tremendo, que tiene que demostrar lo que vale en los partidos como hoy.