El basket español evita el ridículo

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La Copa del Rey arrancará mañana en Las Palmas de Gran Canaria con el programa previsto y el baloncesto español evita así un harakiri histórico. Nueve horas antes del comienzo de la huelga anunciada por la Asociación de Baloncestistas Profesionales (ABP), la ACB y el sindicato de jugadores alcanzaron un acuerdo que pone a salvo un torneo apasionante. En la patronal se pasó de la creencia de que la convocatoria del paro era poco menos que un farol a la posibilidad de que la Copa se fuera de verdad al traste. La ACB tenía montada hace días la infraestructura del torneo, los patrocinadores reclamaban una solución, los aficionados se temían lo peor y los jugadores demostraron en la noche del domingo su unidad. A la ACB no le quedaba otra que ceder y eso fue lo que sucedió ayer en el CSD. El cogollo del problema era el Fondo Social, la cuota que la patronal ofrece al sindicato, y la solución ha sido tan sencilla que cuesta entender la dimensión que había alcanzado el problema. «El Fondo Social era el motivo de la máxima discrepancia y hemos alcanzado un acuerdo por cuatro años. El primer y el segundo año la ACB pagará al sindicato 315.000 euros; el tercero, 280.000 y el cuarto, 270.000. A partir del segundo año, es el momento en el que la ABP va a poner en marcha las cuotas a sus asociados», aseguró la secretaria general de la ACB.

Alfonso Reyes, presidente de la ABP, no ocultaba su satisfacción a LA RAZÓN: «Es un convenio que no está redondeado y al que le falta clarificar algunas cosas, pero todo esto ha servido para que los jugadores demostrasen toda su generosidad y solidaridad. Todos, hasta los más grandes se han sumado cuando no tenían nada que ganar. Ha sido un ejemplo para los que están y también para los que vendrán». El hacha de guerra ha quedado enterrada y para Reyes «salimos ganando todos». Eso incluye también al CSD y a su presidente, José Ramón Lete. Desde el sindicato se le venía reclamando un papel más activo desde hace tiempo y ambas partes resaltaron ayer la trascendencia de su papel. ¿Y ahora qué? «Ya va siendo hora de que empecemos a disfrutar y qué mejor escenario que la Copa» comenta Alfonso Reyes.

«Salimos todos reforzados y este acuerdo no es sólo bueno para los jugadores, es bueno para todo el baloncesto español», afirma el exjugador, que destaca que «al final todo lo que hemos sufrido y toda la presión que hemos soportado ha merecido la pena». Un estudioso de la II Guerra Mundial como él asegura que estos días se ha sentido «como el general Patton de los Aliados o como el mariscal alemán Manstein». La paz llegó a tiempo.