Exministros, excargos y dirigentes del PSOE defienden la labor de Zapatero en Venezuela

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La “inusitada fruición en la descalificación” de José Luis Rodríguez Zapatero resulta “muy injusto, injusto con su persona y con su tarea“. Y lo que el expresidente “merece es respeto y reconocimiento por llevarla a cabo”.

Es el colofón de un manifiesto de defensa del exje del Ejecutivo que lanzaron este miércoles exministros, ex altos cargos, exdiputados, parlamentarios, eurodiputados, dirigentes del PSOE, exlíderes sindicales o incluso referentes de otras formaciones políticas. Un documento con el que pretenden apoyar su labor de mediación en Venezuela, hacer frente a las “acusaciones” vertidas contra él de apuntalar al régimen de Nicolás Maduro. No hay “razón que explique la intención deliberada, que se le reprocha, de favorecer a una de las partes”, al chavismo frente a la oposición. “Ni por interés oculto alguno ni por afinidad ideológica“.

El texto lo suscriben varios miembros de los dos Gobiernos de Zapatero, encabezados por la que fuera su vicepresidenta primera y hoy consejera de Estado María Teresa Fernández de la Vega. Entre los exministros firmantes, José Bono, José Blanco, Ramón Jáuregui, Fran Caamaño, Mercedes Cabrera, Antonio Camacho, Elena Espinosa, Valeriano Gómez, Celestino Corbacho, Ángeles González-Sinde, Juan Fernando López Aguilar, José Montilla, Miguel Ángel Moratinos, Leire Pajín, Miguel Sebastián y María Antonia Trujillo.

[Consulta aquí en PDF el manifiesto de respaldo a Zapatero]

También figuran los ex secretarios generales de CCOO y UGT Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, así como el líder de Izquierda Abierta, Gaspar Llamazares. Prestan su apoyo al expresidente ex secretarios de Estado como Soraya Rodríguez, Fernando Moraleda, Laura Seara, Bernardino León, Miguel Barroso, Eva Almunia, Juan Pablo de la Iglesia, José Luis Dicenta, Joan Mesquida, Ana Leiva. Otros nombres ilustres son la exministra y responsable de Igualdad de la actual ejecutiva de Pedro Sánchez, Carmen Calvo; Elena Valenciano, eurodiputada y ex vicesecretaria general del PSOE, o el poeta y excandidato de IU en Madrid Luis García Montero. Aparecen asimismo diputados que hoy mantienen su escaño en el Congreso, como Pepe Juan Díaz Trillo, Ignacio Urquizu, Margarita Pérez, Amalia Rodríguez, José Andrés Torres Mora —su mano derecha en sus cuatro años de oposición en Ferraz— o José Enrique Serrano, su director de Gabinete en La Moncloa. Es llamativa la ausencia, en la abultada nómina de apoyos, de los exvicepresidentes Alfredo Pérez Rubalcaba y Elena Salgado.

Siempre “mantendrá silencio”

El manifiesto recuerda que “nadie conoce como Zapatero” lo que ha ocurrido durante el proceso de diálogo en Venezuela y las posiciones de cada una de las partes, y subraya que pese a la complejidad de su labor de mediación él ha mantenido y “mantendrá silencio” mientras quede “alguna posibilidad, por remota que sea, de llegar a un acuerdo”. Precisamente por esa prudencia, los firmantes dicen sentir la necesidad de “salir al paso de las acusaciones” aparecidas en algunos medios, “fundadas además en vuentes no identificadas”. No lo citan, pero se refieren, básicamente a un editorial y un reportaje de ‘El País’ publicados hace unos días, que cuestionaban la tarea de mediación del expresidente y le reprochaban dar “oxígeno” al presidente venezolona.

Recuerdan que Zapatero fue reclamado inicialmente como facilitador del diálogo por Unasur, y que luego recibió el apoyo del Vaticano, del Ejecutivo de Mariano Rajoy, de la UE y de Washington, y que contó con la “voluntad de las dos partes”, pues de lo contrario “no se entendería” cómo un proceso que, con muchas interrupciones, dura más de dos años, se haya realizado sin la “confianza suficiente” por parte del régimen y de la oposición. Y el diálogo “había avanzado”. El expresidente había puesto de su parte, sostienen, un “enorme esfuerzo personal, con más de treinta viajes transatlánticos a sus espaldas y una ingente cantidad de gestiones desde España, muchas de ellas para promover hasta el límite de sus posibilidades la liberación de la prisión de decenas de personas”, como el opositor Leopoldo López. Y todo ello “hecho de una manera absolutamente desinteresada”.

Creen los firmantes que resultaría “absurdo” buscar en la actuación de Zapatero “alguna motivación espuria“, como tampoco tiene intención de apuntalar al régimen chavista. “Zapatero es un demócrata, un buen demócrata“, reivindican. “Fue el presidente que con más frecuencia compareció en el Parlamento, el primero que desgubernamentalizó la radiotelevisión pública”, quien aceptó debatir en campaña con Rajoy (en 2008), una persona “siempre respetuosa con sus adversarios políticos y con las instituciones democráticas, que amplió derechos y libertades, y que presidió unos gobiernos limpios”.

Promovido por Pajín, Sebastián y Moraleda

Sostienen además que “nadie discute” el “compromiso” del expresidente con la paz y contra la violencia. Y esas credenciales hacían de él un “mediador idóneo” en Venezuela. Concluyen que, más allá de la “simpatía o proximidad ideológica que generen las posiciones de las partes” —y los firmantes no quieren ni para el país latinoamericano ni para ninguna otra nación un orden de convivencia que no sea “el propio de un Estado democrático de derecho”—, lo cierto es que es innegable la “clara polarización ideológica y social” que allí existe. Y que puede incluso derivar en una guerra civil. Esa ha sido la “motivación” de Zapatero, remarcan, ayudar a evitar que el conflicto estallara más. Defienden que la principal responsabilidad, además, no ha de recaer en los mediadores, sino en el Gobierno de Caracas y en la oposición y sus diversos líderes.

“Son muchas ya las ocasiones en que parece que las batallas sobre Venezuela se libran con objetivos que tienen poco que ver con las penalidades que padecen los venezolanos”, denuncia el documento. Y por eso apunta que es “muy injusto” poner el foco en Zapatero.

Miguel Sebastián y Leire Pajín, en julio de 2008, cuando ambos eran ministro de Industria y secretaria de Organización del PSOE. (EFE)

La idea de lanzar un manifiesto nació hace unos días, a la vista de que el exdirigente socialista no iba a defenderse. Finalmente, quienes llevaron la batuta de su elaboración y recogida de firmas fueron los exministros Leire Pajín y Miguel Sebastián, además del exsecretario de Estado de Comunicación Fernando Moraleda. Algunos de los firmantes, contactados por este periódico, insisten en que no solo se trata de un texto de respuesta a los medios, sino “sobre todo de defensa” de la labor del exjefe del Ejecutivo en Venezuela. La mediación, por tanto, como “única receta posible”.

Un juicio, por cierto, que choca con el mantenido por el otro expresidente socialista, Felipe González, mucho más crítico con Maduro, como advertía sin ambages hace unos días en una entrevista: “Es obvio que mi posición es distinta, y no porque no haya creído en la posibilidad de una negociación […]. Estoy seguro de que Maduro no va a ceder nada en los derechos constitucionalmente exigibles ni en la equidad en una confrontación electoral. La tentación de Maduro es elegir a quién se presenta por parte de la oposición”. Las evidentes divergencias entre Zapatero y González ayudan a explicar la posición de equilibrio que intenta mantener Sánchez y su dirección.

Este contexto de “ataque” al exlíder socialista ha propiciado que un acto modesto programado para este viernes en la agrupación madrileña de Entrevías —la entrega del I Premio Carme Chacón a la exministra Pajín, que le será entregado por Zapatero, precisamente— se convierta en algo más que un homenaje a la extitular de Defensa fallecida hace menos de un año. También será, señalan los organizadores, en un acto de “desagravio” hacia el expresidente.