Ernesto «Che» García: «Aquí hay fenómenos ante los que sólo queda rezar»

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En Fuenlabrada el ídolo es el entrenador. El argentino Ernesto «Che» García es uno de esos tipos que enriquecen Liga y Copa. Su ídolo era Magic Johnson, pero luego llegó «el otro, el que vino volando y…»

–¿Sigue cumpliendo lo de no fumar después de clasificarse para la Copa?

–Sigo, pero ufff… El otro día me vi en Bilbao, me vi tan mal masticando que voy a tener que dejar de masticar en los partidos.

–¿Qué espera del torneo?

–Voy a disfrutar a morir. Es un torneo de un día y el aro se te puede poner como un anillo de matrimonio o como una bañera… Van equipazos, pero hemos estado mezclados con ellos desde que empezó la temporada.

–¿Es la ACB lo que esperaba?

–Sí. Hay un altísimo nivel de entrenadores, organización, árbitros, jugadores que vienen de todos los lados… No es fácil jugar aquí. Estuve en ocho países antes y puedo comparar.

–¿Por qué Fuenlabrada?

–Porque conocía al presidente y el hecho de que apostara por mí sin que hubiera otra opción detrás hizo que todo el mundo se encolumnase en el proyecto. Es importante que te elijan y que los jugadores lo sepan.

–¿Y lo de ser la revelación?

–El universo ha conspirado para estar así. Me siento como si llevara tres años aquí. Vivo a una cuadra y media de aquí –pabellón del Fuenlabrada–, con otros dos miembros del staff en la misma casa y estamos todo el día hablando de Fuenlabrada.

–¿Se siente uno más?

–Sí. Voy al bar que está en casa y me quedo allí hablando, me invitan y yo invito. Estuvieron mis hijos en enero y mis hijas me decían: «Papá, parece que llevas aquí toda la vida». El otro día, cuando caía nieve, una señora empezó a decir «Néstor, Néstor, ve dentro y abrigate que si no vas a estar enfermo para el juego». ¡Una señora que no conocía de nada! Y claro me metí dentro del bar, ¡qué voy a hacer!

¿Le sorprendió su equipo?

–Sí. Empezamos 5-0 y acá hay jugadores que nunca jugaron juntos. Había una buena base y todos quieren jugar para el equipo. Eso no es fácil de lograr con 11 nacionalidades distintas. Hay veces que se hablan idiomas en el vestuario que yo no sé ni lo que dicen. No sé si me estarán criticando o no.

–¿Quién le ha impresionado?

Tavares. Me paré a su lado y es enorme. Tu puedes ser entrenador y decir hay que atacar así y hacer esto y… te aparece Tavares. Hay muchísimos jugadores de calidad, pero por el que yo pagaría una entrada para verle es Luka Doncic. Aquí hay fenómenos ante los que sólo queda rezar por mucho que pienses durante la semana.

–¿Qué puede aportar Anna Montañana?

–Las mujeres ven las cosas diferente a nosotros, solucionan los conflictos más rápido, aguantan más la presión… queríamos sumar eso. Y Amaya Valdemoro me habló de ella. Además, tiene mejor currículum que los que estamos acá. Yo les digo a mis asistentes: «Ustedes no saben jugar al basket». Ésta jugó en serio así que pregúntenle a ella.