«Los detectores domésticos evitarían el 70% de víctimas mortales en incendios»

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Javier VIZARRO –

a concienciación y educación en materia de seguridad son dos cuestiones cruciales a la hora de evitar accidentes tanto en el mundo laboral como en el doméstico. Por ello, Ifema acogerá entre mañana y el viernes la próxima edición del Salón Internacional de la Seguridad, SICUR. Se trata de uno de los eventos más relevantes de toda Europa, que este año englobará tres importantes áreas: incendios, defensa y seguridad laboral. De cara a este importante evento, LA RAZÓN organizó un debate en el que participaron Antonio Escamilla, vicepresidente de la Asociación Española de Empresas de Seguridad (AES) y director Sales & Marketing EMEA de Bosch Sony; Adrián Gómez, presidente de Tecnifuego /Aespi y director General de Grupo Pefipresa; Antonio Guzmán, director del área de Promoción de la Salud de la Fundación Mapfre; Antonio Tortosa, presidente del Comité Organizador de SICUR, y María Valcarce, directora de SICUR (Ifema). Todos ellos destacaron la importante labor que realiza SICUR y su impacto en la continua mejora de la seguridad. «La feria de este año va a tener un crecimiento enorme, sobre todo de cara al extranjero», aseguró el máximo representante del Comité Organizador, que además informó que en esta nueva edición estarán presentes hasta un total de 135 empresas procedentes de 29 países. La directora de SICUR quiso recalcar la importancia de la industria y afirmó que «sin seguridad, no puede existir nada: ni negocio económico, ni ocio…». Por ello, SICUR, que continúa con su crecimiento edición tras edición, trata de ser la plataforma que impulse este sector».

Los incendios tienen un efecto devastador y son un peligro para nuestra sociedad, pues causan la muerte a alrededor de 200 personas al año. Sin embargo, «una buena prevención y el uso de técnicas de detección, ayudarían a reducir la mortalidad hasta en un 70 por ciento», ratificó Adrián Gómez, al mismo tiempo que recordó que «los incendios no dan una segunda oportunidad». A diferencia de otros países como Francia o Inglaterra, en nuestro país no es obligatorio tener en las viviendas detectores de incendios y, aunque su coste sea ínfimo, las familias no están lo suficientemente concienciadas para su adquisición. «En España funcionamos a golpe de Ley, si hubiese inspecciones en vivienda todos tendríamos este tipo de aparatos», comentó Tortosa. Algunos de estos detectores van conectados a la red del hogar, por lo que la ciberseguridad ha adquirido una mayor relevancia en consonancia con el incremento de aparatos que están conectados a Internet. Se calcula que a finales del año 2015, un 75% de la población tenía acceso a Internet con un total de 6,6 billones de dispositivos conectados. De cara a 2020, se prevé que el número ascienda hasta los 50 billones de aparatos que dispongan conexión a Internet. Aunque el máximo representante de Tecnifuego/Aespi aseguró que «existen los elementos necesarios para que la gente se sienta segura», Antonio Escamilla advirtió que la ciberseguridad tiene sus limitaciones «debido al choque producido por la Ley de protección de datos». «Es una guerra», sentenció Tortosa. Con tanto dispositivo conectado, resulta muy sencillo hackear y vulnerar la privacidad de los usuarios. El acoso informático o «ciberbullying» ha aumentado considerablemente en los últimos años y es una de las principales razones del incremento es que los más pequeños no ven los peligros que entrañan las nuevas tecnologías, sólo ven su usabilidad. La ventaja es que los niños aprenden muy rápido, por lo que es importante mentalizarles y alertarles de las consecuencias que acarrean un mal uso de aparatos conectados a la red.

Por otra parte, la seguridad en el entorno laboral ha mejorado mucho con el transcurso de los años. La concienciación hacia un entorno profesional seguro ha logrado reducir a la mitad el número total de accidentes en el trabajo (de un millón a 500.000). Según Antonio Guzmán, el 43% de los incidentes son producidos por problemas de salud como ictus o infartos, y el 27% son accidentes de tráfico.

El papel de las empresas

Las empresas están cada vez más concienciadas con la seguridad de sus trabajadores, no sólo durante la jornada laboral, sino que también ayudan a cuidar sus hábitos de vida saludables. El envejecimiento es una de las claves que se ha de tener en cuenta por parte de las compañías y supone un auténtico reto para las compañías del sector. Está demostrado que por cada generación se aumenta la esperanza de vida hasta en 10 años, y que es posible mejorar la salud de cualquier ciudadano con el simple hecho de cambiar los hábitos de vida, incluso por encima de los 50 años de edad. Sin embargo, no toda la responsabilidad es del trabajador, «nuestras infraestructuras deben estar preparadas ya que hoy en día, aunque no aparezcan en los medios, se producen muchos conatos de incendio o accidentes laborales», aseguró Tortosa. El Estado juega un importante papel dentro de la industria. El vicepresidente de AES afirmó que por parte de la administración se ha producido «un cambio» y que ahora «están más abiertos al diálogo». Todos ellos coincidieron en que desde el Gobierno se debe seguir invirtiendo en materias de seguridad. Los cinco ponentes recalcaron la importancia de la sensibilización por parte de la población para mejorar la seguridad, y coincidieron en evidenciar la diferencia existente entre los avances que se han hecho en el ámbito laboral y familiar.

Antonio Guzmán afirmó que «cuesta mucho concienciar de la importancia de la utilización de técnicas y productos para la prevención de riesgos, principalmente por el abundante desconocimiento existente».

La destacada reducción de accidentes de tráfico a lo largo de las últimas décadas supone un espejo en el que la industria de la seguridad quiere mirarse. A pesar del aumento de vehículos y desplazamientos, la DGT consiguió rebajar el número de muertos en las carreteras españolas de casi 10.000 a poco más de un millar. Las duras campañas publicitarias, la mejora de las infraestructuras y la imposición de nuevas medidas como el carnet por puntos produjeron un cambio en la percepción que tenía la sociedad hacia la seguridad vial. «La seguridad es una industria muy importante pero muy silenciosa», comentó María Valcarce. Y los números avalan esta afirmación. La seguridad privada en España facturó sólo 3.600 millones de euros, una cifra que, desde luego, no cuantifica su importancia.